Ricardo Jerez, Rafael Carrascal, Felipe Aguilar, Deiver Machado, Carlos Lizarazo, Ayron Del Valle, Michael Rangel… Nos puede dar el día y la lista seguiría extendiéndose a escalas impensables, pues éstos y muchísimos, pero muchísimos más nombres, son los que han portado la camiseta y liderado el proyecto de Alianza Petrolera desde su ascenso en 2012 ante el  América de Cali. Pero más allá de sobresalientes desempeños y de la identidad de un club, el cuadro de Barrancabermeja se focaliza en su modelo y actúa acorde a su origen. Un modelo que ataca dos mercados –acompañado anteriormente por la unión con Atlético Nacional- y que se basa en la confianza, marca de la casa.

Entre dos maniobras que comparten riesgo y recompensa y que viven del constante ensayo-error, Alianza Petrolera se rearma con el mismo enfoque semestre tras semestre para afrontar el campeonato local: con jugadores que llegan de no hacer una buena temporada y, por encima de todo, con los que llegan de sobresalir en el Torneo Águila. Muy valiente lo segundo, pues son pocos los clubes que se fijan en la Segunda División para contratar. Las evidencias: Arrieta y Castillo en 2013; Herrera, Rojas y Del Valle en 2014; Banguero, Palacios y Fígoli en 2015; Ríos, Arango, Romero, Quiñones y Torres en 2016; y Flórez, Arias, Asprilla y Lizarazo en los que llevamos de 2017. Es decir, cada año se cumple punto por punto la regla. No hay lugar a la excepción.

Holguín, Upegui y Bernal han afianzado sus ideas, pero siempre acomodadas a la política de fichajes

Manteniendo un par de rasgos característicos de su estilo, como es el holguinpressing en campo propio y a lo ancho o el protagonismo repartido con balón, cada fichaje se hizo su hueco en la plantilla. Gozó de minutos y oportunidades. Y siempre capitaneado por una base de futbolistas de Atlético Nacional (Aguilar, Arboleda, Balanta, Carrascal, Machado, Nieto, Palomeque, Rangel, Rentería…), quienes fueron las primeras piedras del proyecto de ascenso y asentamiento, hasta el 31 de diciembre de 2016, fecha de finalización del convenio. Con un extra: Alianza Petrolera está viendo como su cantera produce materia prima a un ritmo uniforme con Alex Stik Castro, David Valencia, Ronaldo Ariza, Edwin Torres y Yhorman Hurtado.  Es la cereza del postre.

Hacer de la virtud una necesidad aclaratoria, eso es lo que ha hecho Alianza Petrolera. A partir de obvias limitaciones económicas, que cada cuanto ve como sus arcas incrementan, el conjunto petrolero ataca su mercado. Sus dos mercados, para ser más exactos. Y con un propósito claro y directo de inversión, apuesta y ganancia. Porque al final es el modelo de Alianza el que realmente importa. Y el semestre entrante será idéntico a los demás: perderá o venderá un par de fichas, se fijará en jugadores de calidad, con potencial o en proyección y conformará su equipo. Con la confianza como la clave de todo, facilitando la rápida adaptación y la oportuna explosión.

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