La lesión de Alexander Mejía en la liguilla del Apertura 2016 terminó siendo decisiva para que el León cayera en semifinales ante el campeón Tigres. El mediocentro barranquillero vivía un momento de forma inmejorable, dotando al centro del campo esmeralda de orden y coherencia; convirtiéndole en un candidato real para alzarse con la copa. Sin embargo, aquella acción en el campo sintético de Tijuana privó a la escuadra de Javier Torrente de contar con, quizá, la pieza más importante de su sistema. Sin el internacional colombiano, León sucumbió en la antesala de la final y, posteriormente, firmó un Clausura 2017 mediocre.

Pero, para el naciente curso, el estratega argentino está teniendo problemas para crear una estructura que le permita a su equipo competir. A pesar de la contundente victoria en Aguascalientes, los ocho goles encajados en los primeros tres partidos pueden dar pistas de los problemas que está atravesando la fiera: fragilidad extrema en el área, repartición espacial deficiente en ambos lados de la cancha que no permite organizarse… siendo el más afectado el propio Mejía.

El juego de los de Javier Torrente está poniendo a Mejía al descubierto

En primer lugar, León está mostrando un juego ultradirecto hacía sus extremos y delanteros, obviando la incidencia de su mediocampo en la gestación de las jugadas. A pesar de que Luis Montes está acompañando a Alexander en el corazón de la cancha, no es difícil ver el balón volando desde los centrales hacia algún integrante del cuarteto ofensivo. Por otro lado, esto propicia que, si León no consigue encontrar receptor, todos queden separados y lejos de ganar la segunda jugada, permitiendo al equipo rival transitar sin apenas oposición. Esto está exponiendo al ex jugador de Atlético Nacional, quien está teniendo que abarcar praderas inmensas, sin llegar a ningún lado.

Para más inri, cuando León se ve obligado a defender en posicional, la permisividad de Montes y el poco retorno de Elías Hernández y Hernán Darío Burbano obligan a Mejía a tomar decisiones y retos físicos inasumibles para cualquier futbolista. Esto está derivando en imágenes complicadas de digerir, en donde el mundialista por Colombia, preso del caos que le rodea, está radicalizando sus comportamientos: o sale excesivamente a la presión, o se retrasa en demasía a la altura de los centrales, o va a banda abriendo todo el carril central. Si bien es cierto que Álex no es la raíz de las dificultades de su equipo, tampoco está siendo solución.

A medida que León sea una escuadra más compacta como en su última visita ante Necaxa, puede dar tiempo a que Alexander Mejía recupere la confianza y su mejor versión. El sostén que necesita Torrente pasa por un Mejía exuberante e importante.

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