En la capital del Valle cunde el pánico. Por estos días, tanto el Pascual Guerrero como Palmaseca dan la sensación de aguardar por el menor detonante. Con los respectivos matices para cada caso, Hernán Torres y Héctor Cárdenas tienen el agua al cuello por su discreto arranque de temporada. La causa del presente gris es la misma para ambos: sus nóminas carecen de calidad.

Y ambos parecen ignorarlo. Su desespero los ha llevado a creer que cada acierto o cada fallo depende de ellos y sólo ellos, mas no de sus equipos. Tanto Torres como Cárdenas proponen y recomponen cada domingo, librando batallas donde el destino se pretende sólo en sus manos. Así las cosas, el entrenador del Deportivo Cali es quien mejor se ha visto en esto de crear semana a semana para sobrevivir.

El Deportivo Cali volvió a su versión de principio de año

Para afrontar el clásico vallecaucano por Copa Colombia, el conjunto dirigido por Héctor Cárdenas se plantó con cinco defensas, tres volantes de primera línea y la intensión de espesar a su rival, su santo y seña. El entrenador azucarero lo quiso así porque bastantes dudas ha dejado su defensa en lo que va del semestre, pero también para resistir al consabido afán de Hernán Torres por poblar con atacantes el área rival. Aquí la invención de Cárdenas.

Por su parte, el América de Cali, que va sobrado en electricidad, carece de una salida de balón suficiente para encenderla. En respuesta a esto, el entrenador tolimense devolvió a William Arboleda a la mediapunta después de muchos meses con la ilusión de sumar dinamismo a la medular escarlata. Aquí la invención de Torres.

América fue espeso por mérito del Cali y por defecto propio

Con el América llevando la iniciativa del encuentro llegó el gran acierto del Deportivo Cali. William Arboleda no supo alejarse de su marca cuando debía, Darío Bottinelli fue un poco más de lo mismo y Alejandro Bernal, llamado a descolgarse para desorientar al trivote azucarero, no sirvió a Dios ni al diablo. Como resultado, y pese al trabajo de Fernando Fernández y Santiago Silva sobre los centrales verdiblancos más Elkin Blanco abriendo espacios en salida, el América careció de ideas.

El Deportivo Cali, dispuesto a sacar rédito del menor contraataque, ya sobre el papel presentaba una limitación de intérpretes. Los llamados a desplegarse, Didier Delgado y Jeison Angulo, no son ningún Luis Manuel Orejuela. El llamado a acompañar, Daniel Giraldo, no es el colmo de la asociación.

En resumen, el ataque del Cali fue un sólo jugador. Y Nicolás Benedetti es Nicolás Benedetti: un orbe vestido de futbolista. Una mente genial capaz de dar juicio al sinsentido. Y ante el América de Cali se inspira por partida doble.

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