Los ocho primeros compromisos del semestre no han presentado más que malas noticias para el Once Caldas: debilidad defensiva, falta de ritmo con balón, poca puntería de cara a gol… En definitiva, no es la mera imagen de un equipo dirigido por Francisco Maturana, lo cual es normal dado el contexto. Porque el conjunto de Manizales, de hace un par de años para acá, se ha convertido en una máquina de no dejar avanzar proyectos y de desgastarlos sin la inversión apropiada que exige dicha institución.

De la mano de Pacho, el Once Caldas ha empezado a dejar vistos de lo que quiere. Con todavía las dudas del cómo, pero la idea se aprecia. Especialmente en ataque, con la frecuencia pasadora de Michael Ortega, el desgarrador Johan Arango, la polifuncionalidad de Jaime Córdoba y Sergio López, etc. Y aunque no es un equipo que mueve la pelota con la velocidad ajustada para dañar, crea ventajas ofensivas por cantidad y por dentro. Es decir, no es nada sencillo su proceso de elaboración. Hay una idea, basada en el juego interior, que quiere consolidarse. Por algo, en los últimos tres choques de Liga, ha arrojado el cuarto promedio de más remates a puerta. Sin embargo, pierde todo su valor. Exactamente, en defensa. Atrás se deshace solo. Como el hielo sólido cuando se derrite y pasa a ser líquido.

Las limitaciones defensivas de la nómina están marcando un techo bajo para el Once Caldas

Y eso tiene mucho que ver con el tipo de escenario pretendido por el blanco blanco, pues le ha servido para dominar por pasajes del partido y para llevar a la práctica la teoría ensayada a lo largo de la semana. Pero con el pequeño lunar de su fase defensiva. Su calidad no le permite defender ni muy abajo ni muy arriba. Para el primer caso, aún no tiene aceitado su contragolpe y, por consiguiente, le cuesta llegar a la portería contraria. Para el segundo, lo buscado por Maturana, sufre para perder el balón, recuperar metros a su espalda u orden para presionar posterior a la pérdida. Mismo orden que le ha faltado asimilar con pelota al Once Caldas, pues la mayoría de jugadores han malentendido la asimetría con moverse por X o Y zona de la cancha sin rumbo.

Asimismo, no es cuestión ya de acumulación (como vs Santa Fe) o de ser más competitivo (vs Independiente Medellín), sino que escasea técnica para defender, experiencia para acomodar al resto y contundencia para cubrir con garantías su parcela del campo. Porque Pacho ha probado con Marcos Acosta de central, con doble lateral en la banda izquierda, con Cañaveral o Julián Guillermo al lado de Henao y con trivote en el medio. Es decir, su voluntad desde el primer día ha sido la de reforzar su modelo con un entramado táctico que tape las grietas del fondo. Pero no ha encontrado un trabajo colectivo que genere estabilidad y seguridad para competir, de ahí su posición en la clasificación y las irregulares sensaciones transmitidas.

One comment

  1. Los equipos de la rosca ANTioqueña son lentos de arrancar pero con pasó fino ,el once va a clasificar y nos va a dar muchas alegrías TENGAMOS PACIENCIA Y CREAMOS EN EL PROCESO. Al PROFE y lo jugadores les debemos pedir pasos hacia adelante y destellos de lo que va andar el equipo ESTE PROCESO REQUIERE DE MUCHA REPETICIO

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