Hernán Torres no esconde su nostalgia ni en su rostro ni en el fútbol que imprime en sus equipos. Su memoria está invadida de recuerdos de los 90, aquellos años donde fantaseaba con algún día ser entrenador mientras era testigo de la generación del ‘boom’ del fútbol colombiano. Ahora que viste de chándal, sus equipos no pierden oportunidad para hacer referencia a aquel fútbol mágico noventero: el culto al enganche (a quienes alinea por partida doble), laterales-centrocampistas (Vladimir Marín o Juan Camilo Angulo) y recitales de toque-toque a la colombiana.

El fútbol de posesión que profesa Hernán Torres, tal como en la década de los 90, nace en los pies de sus laterales, de vocación asociativa, o, en su defecto, toda vez que el enganche más organizativo del equipo (Mayer Candelo, Christian Marrugo, ahora Darío Bottinelli) retrocede hasta el origen de la jugada para orquestar ofensivas, un movimiento inmortalizado por Carlos Alberto Valderrama.

Los mediocentros de Hernán Torres no destacan por ser creativos

Por todo esto, los sistemas del entrenador tolimense no exigen que sus pivotes sean los generadores de juego, por lo que su función en la circulación de balón no es protagónica. Y esa salvedad cobija nada menos que a Elkin Blanco, el nuevo mediocentro escarlata para la temporada 2017-II. De Blanco no cabe esperar genialidad en el pase, pero los sistemas de Hernán Torres tampoco requieren que así sea.

No obstante, desde su rol secundario, éstos deben mostrar cierta armonía con el enganche que retrasa su posición. Los pivotes adiestrados por Hernán Torres deben ceder su espacio y lanzarse al ataque para ganar alturas en campo rival, con el fin de evitar formar una línea horizontal en el mediocampo que entorpezca los avances del equipo. Dicho de otro modo, Elkin Blanco deberá avanzar varios metros cada vez que Darío Bottinelli baje a recoger el balón. Intercambiar posición con él. Y este juego entre líneas no está en el haber del mediocentro chocoano. Este es el precio que deberá pagar Hernán Torres por fichar a una de las mejores garantías defensivas de la Liga: lastrar su plan en ataque.

Blanco llega para resistir ante los grandes

Pero es precisamente por su sabiduría en defensa que el entrenador tolimense fue en busca del ex-Nacional. En su primer semestre desde su regreso a la A, el América de Cali penó ante los equipos grandes, que tienen arcas más sólidas y estables que las suyas y, en efecto, están en capacidad de hacerse con los jugadores más cotizados de la Liga, que por lo general son aquellos que hacen o crean goles. Para hacerles frente, Hernán Torres se resolvió a llamar a un gladiador en defensa, un combatiente que luce con orgullo las cicatrices de las grandes noches. El elegido para sobrevivir en Primera.

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