Después de un semestre culminado con el subcampeonato liguero y un mercado de pases no menos ilusionante, el Deportivo Cali ocupa la 12º segunda plaza de la clasificación con cuatro puntos en cuatro jornadas. Además, aún no tiene asegurado su andar a la siguiente ronda de la Copa Sudamericana y, por supuesto, está en la obligación de salir a ganar en Barranquilla para eliminar a Junior por los 16vos de final. Desde luego no es un panorama para sacar sonrisa, ni tampoco el deseado por la afición azucarera. Dicho esto, en los siete partidos que ha disputado del segundo semestre, el juego del Cali ha sido más que positivo. Aunque apenas concretada con dos victorias y el 42.8% de rendimiento, el conjunto verdiblanco dominó a su rival, supo desequilibrar su esquema y, por si fuera poco, generó muchísimas más ocasiones de las que recibió. No obstante, esa superioridad no dice nada, a nivel de puntuación y confianza, si no se redondea con los tres puntos. Porque el Deportivo Cali está notando una gran falta de efectividad tanto arriba como, sobre todo, abajo.

Vayamos a las estadísticas: el Cali ha marcado 15 goles en 60 disparos y ha encajado 13 con 43 remates en contra. Es decir, necesita rematar 4 veces para anotar y únicamente tienen que dispararle poco más de 3 de ocasiones para recibir. Un balance no tan alejado el uno del otro, pero que sí preocupa el hecho de tener que disparar tanto para marcar y de haber concedido una alta cuota de ocasiones (6.1 por partido) en 630 minutos. Pero la idea de este artículo es preguntarnos: ¿por qué al Deportivo Cali le convierten tanto? ¿Es un problema de sistema, de calidad o individual? Porque en ataque, indirectamente, no reside su falencia, pues suma un sinfín de recursos que lo candidatiza a ser uno de los sistemas ofensivos más ricos del campeonato colombiano.

La posición de ‘5’, un tema por resolver

De mucho menos a más, el Deportivo Cali de Héctor Cárdenas ha ido adoptando con el paso de los encuentros un sello agresivo, ofensivo y constante. Es más el tiempo que se pretende (y que se ha conseguido) pasar en campo rival que en el propio. Pero este sistema tiene bastantes flaquezas. Una de las tantas es que su mediocentro, sea Andrés Pérez o Abel Aguilar, no está para correr hacia atrás ni mucho menos para corregir por tres carriles. Físicamente, con 36 y 32 años respectivamente, están mermados. Entre más fijen y menos crucen, disminuirá el número de costuras. Y el Cali necesita, como Cárdenas pide, que su ‘5’ convenga una actividad intensa y excesiva. Que no ahorre esfuerzos. Que ocupe la mayor cantidad de espacios en el menor tiempo. Pero este perfil, no sólo a nivel táctico sino también de liderazgo, ahora mismo, es inexistente en la plantilla verdiblanca.

Lejos del área, Rosero-Moiraghi se diluyen

Otro de los problemas en la parte posterior, que igualmente debilita el pasillo central, son los centrales. En las últimas semanas se sumó el argentino Néstor Moiraghi, reemplazo de Germán Mera, quien comparte una debilidad y una virtud con Danny Rosero. La debilidad es que no son rápidos, ágiles e instintivos; la virtud, tienen carrocería para defender en el área. Sin embargo, el Cali del último mes estiró la sábana hacia arriba y, por tanto, se destapó los pies. Es decir, hoy defiende más lejos del área que cerca de la misma, aspecto que no significa que defienda más cómodo o que sea más eficiente. Y a ambos, al ser de contextura pesada, les cuesta horrores corregir, anticipar o girar. Al menos no son especialistas, evidentemente. Porque no sólo tienen que ocupar su zona, sino también la del lateral vecino –más extremo que defensa– al mismo tiempo. Una tarea para la cual puede estar más hecho el canterano John Lucumí, pero a la que no ofrece mayor respuesta en el corto plazo.

De momento, de mitad de cancha hacia adelante, el Deportivo Cali responde con creces. Rivales como Envigado, Huila, Junior u Once Caldas pueden dar fe de esto, pues fueron sometidos por larguísimos pasajes en sus respectivos partidos. No obstante, la otra cara de la moneda, de mitad de cancha hacia atrás, no está obteniendo los mismos frutos. Quizás la suma de derroche y la responsabilidad en el ida y vuelta a su trío centrales+pivote que busca Héctor Cárdenas no sea la opción más viable con las cartas que dispone. Si no pasa el borrador sobre la pizarra y hace modificaciones, el entrenador azucarero vivirá muy pronto una contrarreloj. Lo importante es que todavía está a tiempo.

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