Las siete bajas con las que Santa Fe enfrentó al Fuerza Amarilla fueron un problema para el entrenador Gregorio Pérez, quien tuvo que estirar su nómina para poder armar el once inicial. Las mayores dificultades estuvieron en el frente de ataque, pues ni los extremos ni el centrodelantero titular estuvieron disponibles para el encuentro, tampoco los reemplazos de primera línea del banquillo. Al final jugaron Juan David Valencia, lateral de formación; Jorge Obregón, el cuarto delantero, y Kevin Salazar, el mediapunta que tenía la tarea de alimentar a sus compañeros de la línea más adelantada.

En ese contexto, el equipo bogotano trató de dominar el encuentro desde el primer minuto. La idea era hacer daño por los costados con Valencia para buscar a Obregón en el área. Sin embargo, a Santa Fe le costó ejecutar su plan porque al extremo le llegó poco el balón y cada vez que eso ocurrió llegaban dos rivales a quitarle el balón.

Siempre que Santa Fe buscó sociedades, atacaba mejor

El otro plan de los colombianos era llegar tocando por el costado derecho con Salazar, Juan Daniel Roa y Carlos Arboleda, quien reemplazó al inhabilitado Víctor Giraldo. Las mejores acciones de los cardenales surgieron cada vez que lograron hilvanar cadenas de pases por ese costado que luego llegaron al carril central, donde Valencia y Obregón erraron.

Debe destacarse acá el trabajo de la defensa ecuatoriana, que mantuvo el orden durante todo el partido y evitó que los delanteros santafereños se movieran con comodidad. En ataque, el objetivo del equipo amarillo era lanzar transiciones rápidas para coger mal parado a los locales, que sobresalieron en defensa como lo han hecho en lo que va del semestre.

El equipo de Gregorio Pérez no supo aprovechar su volumen de juego

Para la segunda mitad, el entrenador de los colombianos metió a Ómar Pérez por Carlos Arboleda y recompuso. Juan Daniel Roa pasó a la lateral y Kevin Salazar, al carril derecho. Santa Fe tuvo sus mejores minutos del partido cuando el argentino tuvo oportunidades para filtrar pases desde la mitad de la cancha y también en los momentos en los que logró asociarse con sus compañeros del costado derecho.  El problema estuvo, de nuevo, en lo poco que aprovecharon Valencia y Obregón las ventajas generadas por sus mediocampistas.

Al final, los bogotanos ganaron el partido en un balón parado, que centró Ómar Pérez y cabeceó Javier López, y sellaron su clasificación. Para Gregorio Pérez, el encuentro fue una prueba de que la nómina en cualquier momento se le puede quedar corta para la ejecución de su plan. Santa Fe fue otro en El Campín pero cumplió con su objetivo. En los octavos, con Jhon Pajoy, Anderson Plata o Yamilson Rivera, el plato está servido para ratificar el buen momento por el que pasa el club bogotano.

Fotos: RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images

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