El fútbol es un deporte en el que puede ocurrir que los mismos once futbolistas cacen dentro de dos planes diametralmente distintos y jueguen igual de bien. Y eso, en general, es una bendición. Otorga flexibilidad a los entrenadores y sube niveles de competitividad a los conjuntos. Para Pékerman, este detalle en particular, no obstante, ha sido una especie de cruz. Aunque parece tener claro los jugadores que prefiere (Arias y su capacidad de sufrir por encima de la calidad de Medina; Zapata y su experiencia por delante de otros centrales de más talento; la fuerza y técnica de robo de Sánchez más allá de la sobriedad de Torres, etc.), no parece que el para qué de esos quiénes sea tan diáfano.

En estas páginas se ha escrito largo y tendido sobre los ires y venires de Pékerman en los últimos tres años, y no tendría sentido hacerlo de nuevo. De lo que sí vale la pena hablar es que si finalmente el plan escogido para jugar contra cualquiera es el que mostró Colombia ayer ante España, hay muchas deficiencias que corregir. Pékerman entiende que no puede ser la Colombia del vasto volumen de ataque y buen volumen de juego de hace cinco años, y que el equipo rinde más en la máxima exigencia como uno de repliegue y transición vertical. Y es una decisión que tiene sentido, pero que en el campo no ha dado resultados por un razón específica: Colombia no logra ser suficientemente sólida atrás para hacer valer su plan de juego. Y ayer, mismamente, fue un flan.

Colombia volvió a dejar muchas dudas ante un rival de envergadura similar

España se paró en un 4-2-3-1 con Illarramendi como mediocentro más definido, Koke un escalón por arriba, Iniesta en el espacio del ’10’, Pedro abierto por izquierda, Aspas de ‘9’ y David Silva partiendo desde la derecha. Colombia, en un 4-4-1-1, con Cardona y Cuadrado por las bandas, James suelto y Falcao arriba. Desde el primer momento, España tomó control del balón y demostró ser técnica, táctica y posicionalmente superior a Colombia, combatiendo la tímida presión de los dos hombres más adelantados de Pékerman incrustando a Illarramendi entre centrales, subiendo el esférico con agilidad y precisión, hasta instalarse en campo colombiano, donde la tricolor ponía su bloque defensivo. Durante ese tramo del encuentro, el gran dominador fue David Silva. El del Manchester City es un futbolista maravilloso que propone retos intelectuales y técnicos a quienes lo defienden. En el caso de Colombia, el triángulo que conformaban Sánchez, Zapata y Armero nunca le pudo hacer frente. Se trata de tres futbolistas cuya mayor valía defensiva es una gran capacidad atlética para auto-corregir sus errores. Silva nunca permitió que pasara porque aparecía en puntos ciegos del triángulo y nunca se quedaba el balón suficiente tiempo como para que alguno de los tres corrigiese, creando desajustes que, sumados a la profundidad de los desmarques de Aspas, agujerearon la fase defensiva colombiana.

Pékerman detectó el problema y corrigió cerrando la posición de Armero, encomendándole un marcaje individual por todo su carril, persiguiendo a Silva incluso casi hasta su campo en alguna ocasión, y obligó a Cardona a cerrar la banda a la altura de la línea defensiva, en una efectiva línea de cinco. Silva comenzó a pesar menos y a hacerlo desde una posición más fija, pero la constancia de la figura defensiva era poca y las descompensaciones terminaban por ocurrir.

España produjo ocasiones para haber ganado cómodamente; Colombia tuvo más pegada

Con pelota, Colombia trató de salir jugando en un principio, pero los errores de posicionamiento y falta de mecanismos, más que la presión española, hicieron desechar esa idea. Solo James con acciones técnicas y de personalidad privilegiadas supo meter al equipo en campo contrario, bajando el ritmo del encuentro y asociándose lo suficiente para que España tuviese que pasar a fase defensiva. Esas intervenciones de James en zona derecha activaron por primera vez en el ciclo el desmarque hasta línea de fondo de Santiago Arias y por ahí llegaron las mejores oportunidades de Colombia. Además, daban tiempo a que Cardona se sumase al ataque y ofreciera una posibilidad de descarga en la zona débil donde, a su manera, trató de imitar lo que Rodríguez hacía en el otro perfil, con éxito aunque sin el mismo impacto por lo alejado que estaba de todas las piezas.

El 2-1 y los cambios de España, sobre todo con las salidas de David Silva e Iago Aspas por piezas que ofrecían duelos para los que los defensas de Pékerman son más aptos, dieron tranquilidad momentánea a Colombia. La producción ofensiva de España, sin ser brillante, seguía siendo muy superior a la nuestra, con Falcao muy aislado a funciones de puro remate, como en la selección de ‘Bolillo’, y un Cuadrado muy gris. Lo cierto es que sin solidez atrás ni cambio de ritmo, Colombia ni fue segura en defensa ni logró salir en transición. La entrada de Torres, Moreno y Muriel dio un empaque distinto al juego, ofreciendo sinergias de potencial interesante. Y que quizás vuelven a desvelar que la Colombia que es capaz de vencer a cualquiera es en la que Pékerman ya no quiere creer.

Fotos:

JOSE JORDAN/AFP/Getty Images

David Ramos/Getty Images

5 comments

  1. Buenas tardes Eduardo:

    Excelente artículo. Quisiera saber que opciones ve para el medio campo de la selección Colombia, ya que James parece que decidió enfocarse a la acción definitiva, alejándose de la gestión del juego. Creo que hay muchos nombres con potencial para que nos ilusionemos pero ninguno tira la puerta de la selección y a su veces Pekerman parece que no confía realmente en ninguno de los jóvenes y se encomienda a los jugadores consagrados, con los riesgos que eso conlleva.

    Gracias por la respuesta y agradecerles a todos los miembros del dorado, los contenidos excelentes.

  2. Primero que nada, muchas gracias por el comentario. Nos llena de ilusión y felicidad recibir palabras así. Nos ayuda a continuar haciendo esto que nos gusta tanto.

    Por otro lado, aunque James sin duda parece sentir muy cómodo con funciones de acción definitiva, la propia personalidad del futbolista ante esta Colombia tan poco creativa lo lleva a asumir funciones de ’10’ ochentero, recibiendo en alguna ocasión incluso de los centrales. Su gestión es totalmente ofensiva, claro, pero ese es el jugador que es hoy y que ha sido siempre, después de todo casi toda su carrera la ha jugado de «delantero» o en esa línea.

    ¿Opciones? Mismamente Quintero, Macnelly o los muy gratos minutos de Giovanni Moreno que fueron muy amenos jugando sobre todo en el círculo central. Luego, en primera línea, yo diría que están apareciendo futbolistas que antes no salían, como es el caso de Cantillo, Duque , Atuesta o Rovira. Y está ese Benedetti que a mí me gusta mucho cuando juega de «Iniesta» más que de «De Bruyne» por poner dos paralelos.

    Pekerman, eso sí, creo que salvo sorpresa no le dará mucho espacio a la generación 91-95, por llamarla de alguna forma. Ha dejado entrever que no quisiera quemar jugadores en partidos oficiales y que la dinámica de la eliminatoria y las fechas FIFA no le ha permitido introducir realmente a futbolistas más jóvenes. Yo creo que tras la Copa América de 2015 debió haber hecho un proceso de renovación intenso, incluso «total» y luego sí traer a los futbolistas de más experiencia y vincularlos al proceso. Si la memoria no me falla, es lo que hicieron por ejemplo Bielsa tras 2002 o Dunga tras 2006; y en Europa Francia luego de Corea y Japón, etc. El caso es que no lo hizo y tendrá más o menos razón, pero es que lo que ha escogido.

    Dado eso, con los jugadores que hoy hacen parte de la selección se puede jugar muy bien jugando casi que a «cualquier» cosa. Pero hay que decidirse, insistir, trabajar y afinar todo. Y que haga click. Los jugadores parecen estar a muerte con el cuerpo técnico y eso es bueno. Lo importante también será que estén a muerte con él aunque tome decisiones que afecten directamente a «vacas sagradas».

  3. Se me había olvidado: nuestro amigo @feraraya nos proporciona este vídeo de la actuación de James. Se ve muy bacano como con el pasar de los minutos va tomando más responsabilidades de gestión de juego y con ello la mejora de Colombia.

    https://youtu.be/elDVjD1ObY4

  4. Gracias por la pronto respuesta Eduardo, es muy satisfactorio que se interesen por responder con esta celeridad a lo que les preguntan los usuarios. Me gustaría responderle y si es posible saber su opinión al respecto.

    Muy buena el vídeo de @feraraya, se aprecia claramente que James al ver que no le llegan balones arriba, decide bajar él para poder empezar a juntar piezas para que Colombia salga del embotellamiento español. Pero esto me lleva a algo que ha sido muy recurrente en esta eliminatoria mundialista y es que la selección ha necesitado que James cree abajo y defina arriba. Ayer no se notó porque recuperamos a Falcao (ojalá podamos contar con él de ahora en adelante) pero en estos 3 años desde el mundial de Brasil, el equipo ha sido completamente dependiente de su aporte goleador, ya que Bacca no ha dado la talla y Pekerman se la ha jugado toda por el de puerto Colombia. Todo esto es para decir que, siendo cierto lo que dice, que James en Colombia se involucra mucho más en el juego de lo que lo hace en el Real Madrid desde la temporada 15/16, James necesita que sus compañeros del medio campo o la delantera lo ayuden más para poder realizar una de las dos funciones.

    En mi opinión, lo más conveniente para todos es que retrase un poco su posición, puesto que contando que en la delantera están Falcao, Muriel, Borja, Teo, Bacca, Izquierdo y algunos más que seguramente estoy olvidando, no se hace necesario su presencia arriba todo el tiempo y además podría aprovechar su llegada desde segunda línea que lo está haciendo francamente bien últimamente.

    Por último y para no alargarme mucho más, solo quiero dejar un par de apuntes. Creo que Quintero sería el complemento ideal para James pero hay que tener prudencia con él pues apenas ahora está volviendo a coger un estado físico propio de un futbolista de su talento. Considero que está comprobadísimo que Cuadrado rinde mucho mejor de suplente en la selección o cuando está mucho más atado a la banda y cumple una función más específica y no tiene esa libertad para ir a donde quiera. En fin, me parece que coincidimos en que tenemos futbolistas para jugar casi a cualquier cosa, con cualidades y capacidades para rendir en distintos sistemas e ideas pero que parece que estamos dejando pasar una oportunidad de oro, no solo por el talento propio de la materia prima con la que contamos sino porque ya mirando a las grandes selecciones, creo que no estaríamos tan lejos de poder enfrentarnos a ellos de tú a tú, «solo» nos está faltando poder desatar el talento de nuestros futbolistas. Un saludo

  5. Hola, Lucas! Y espero perdones que haya tardado esta vez un tiempo en contestar.

    Sí, desde que se lesiona Falcao en 2014 y Colombia pierde su primer sistema, el que poseía un inmenso volumen de ataque y un gran volumen de juego, sobre todo recostado en el triángulo Zúñiga-Macnelly-Teo, James cobró más protagonismo de cara a los últimos metros… precisamente cuando el equipo más lo ha necesitados en labores de gestación. Y preciso cuando se cae Quintero. Todo coincidió para mal. Pekerman ha intentado resolver esa ecuación muchas veces y a mí la que más me ha gustado es la de usar a Cardona como doble de James, haciendo cosas arriba cuando el ’10’ baja y sumando abajo cuando James está arriba. No es lo ideal ni lo que más potencia a ambos futbolistas, pero es como mejor ha funcionado. A ver con Falcao de nuevo que, aunque no es del 2011-2013, sí que es un futbolista que suma mucha intimidación y fútbol en el frente de ataque. Jugadores hay para muchas cosas. Lo que hay que hacer es crear un sistema donde puedan brillar y creer en eso.

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