No cabe duda, la temporada de José Heriberto Izquierdo ha sido sensacional. Ganó la Supercopa de Bélgica en agosto con gol y asistencia (2-1 vs Standard Liège); debutó en Champions League en septiembre, ante el Leicester City, firmando, además, en fase de grupos, uno de los mejores goles del torneo; se coronó en enero como el mejor jugador del 2016 en la Jupiler Pro League ganando el Soulier D’Or, la bota de oro belga, por delante de futbolistas como Youri Tielemans o Leander Dendoncker; y ha sido convocado por primera vez para vestir la absoluta de la selección Colombia, su sueño. Una temporada sensacional. Una temporada perfecta.

Hace varios años compartíamos el argumento de que Izquierdo brillaba en Europa pero sin adaptarse del todo al Viejo Continente. Sin embargo, con el paso de los meses y siempre bajo el mandato de Michel Preud’homme, el colombiano ha llegado a convertirse en el futbolista más desequilibrante y en uno de los más completos de la Jupiler Pro League. Fue la pasada temporada cuando comenzó a asumir galones defensivos ante la brutal tarea de enfrentarse al KAA Gent de Hein Vanhaezebrouck, un equipo que jugaba con 3-4-3 y defendía título de liga como vigente campeón que era. La solidaridad en los esfuerzos y el trabajo de apoyo al lateral izquierdo fueron claves para que el Club Brugge pasara por encima de los búfalos y consiguiera en la 2015/16 el título de liga.

Con ello, comenzó el ‘nuevo’ José Izquierdo, el que lleva meses mereciendo una oportunidad con la Colombia de José Néstor Pékerman, el que dará el salto a una gran liga europea. De hecho, hace un par de semanas, hablando con gente de su entorno, me comentaron que medio planeta fútbol había preguntado al Club Brugge por el pereirano. Incluso desde China habían llegado peticiones para hablar sobre el colombiano. Casi nada. Se ha convertido en una de las sensaciones del fútbol europeo.

Ha completado una temporada 2016/17 de cine

Izquierdo ha sido el referente ofensivo del Club Brugge esta temporada. Sin Lior Refaelov por múltiples lesiones, con un Jelle Vossen demasiado intermitente y con Abdoulay Diaby fuera de combate, los galones en ataque recaían sobre el colombiano. Recibía, encaraba, desbordaba y chutaba. El fuera-dentro, una de sus jugadas favoritas partiendo desde banda izquierda, era indefendible para los centrales del campeonato local belga. No han sido pocos los partidos que ha decidido con un eslalon hacia el área y un golpeo seco desde la frontal.

Con únicamente 24 años cuenta con toda su carrera todavía por delante. El primer paso lo ha dado: adaptarse al fútbol europeo. Ahora le queda subirse al trampolín y dar el salto a una de las cinco grandes ligas del continente para brillar ante el gran público. Lo tiene todo: un buen asesoramiento externo, aptitudes físicas y una electricidad con balón difícil de encontrar hoy día. Es la hora de José Izquierdo.

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