Atlético Bucaramanga, anoche, presentó sus credenciales. Presentó sus cartas de cara a competir en estas finales del campeonato colombiano. Y lo hizo desde lo esperado: un equipo encomendado, defensivamente, a barrer, chocar e interceptar, y ofensivamente, al talento de Jhon Pérez y Yulián Mejía, sus dos jugadores con más calidad técnica. Al otro lado, un Millonarios que en la primera parte, a diferencia de la segunda, se mostró más entero, más serio. O sea, más equilibrado. Sin embargo, a medida que fueron avanzando los minutos, cedió metros, metió más el pie y regaló la zona de rebotes, perdiendo salida y pasando a defender indefinidamente el área de Nicolás Vikonis.

Los primeros 45 minutos del Millonarios de Miguel Ángel Russo, por adaptación al mal estado del césped y por propuesta, fueron de serio candidato a quedarse con el título. Porque la gran fortaleza embajadora ahora mismo no es la creación de ventajas con el balón, sino la defensa organizada. En cuanto a intensidad y achique ha sufrido modificaciones, pues el nuevo 4-3-3 de Russo pasa mucho más tiempo en su campo que en el contrario. En ese sentido, el trivote Rojas-Domínguez-Silva resulta clave, en especial el uso de los interiores a pierna cambiada, porque dejan de sufrir contragolpes, el poder de intimidación aumenta y la cancha se estrecha.

La posición de Barragán mejoró el ataque posicional auriverde

En ese orden de ideas, muy importante lo último. Pese a que tanto Pérez como Mejía llevaron la iniciativa y crearon ocasiones de gol a base de talento, abandonaron las bandas demasiado pronto. Ni los laterales con profundidad ni los delanteros abriéndose le brindaron remedio al asunto. Y si algo se requiere, a día de hoy, para atacar a Millonarios es amplitud por los costados. Pero Jhon y Yulián son tan buenos que se las ingeniaron para crear secuencias de pases, para configurar ataques continuos y para llevar peligro desde sus respectivos golpeos. Interesante también la entrada del chico Felipe Barragán de 18 años, quien fue una opción de pase siempre disponible a las espaldas del mediocampo azul.

La historia del partido de ida de los cuartos entre leopardos y embajadores no fue mucho más allá. Dicho discurso se vio condimentado con dos goles en los últimos minutos que saldó el 2-2 en el marcador. Y aunque la serie sigue abierta, el choque de vuelta debe mejorar, sobre todo por el gran contraste entre la gramilla del Álvaro Gómez Hurtado y del Nemesio Camacho El Campín. Es el debe de siempre. Todo lo que se juega en el barrial de Floridablanca da para pocas conclusiones.

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