Que Luis Manuel Orejuela y Yonatan Murillo jueguen en la misma posición y defiendan los mismos colores que en su momento vestían Frank Fabra y Yerson Candelo no es mera casualidad. El ADN en la posición de lateral del Deportivo Cali está siempre ahí, dispuesto a ser clonado. Los descendientes de la demarcación están hechos de la misma fibra, y esta vez los herederos son los Orejuela y Murillo.

Los azucareros no se andan con misterios en la posición: producen laterales enérgicos, punzantes y profundos en cantidades industriales, y no es de extrañarse que el verdiblanco se valga de ellos para dar forma a su sistema. Lo que no estaba en las cuentas de nadie es que el Deportivo Cali de Héctor Cárdenas, rebosante en mediapuntas, sea todo de sus laterales.

La entrega del Cali a sus carrileros es absoluta

Para llegar al área rival, allá donde Jefferson Duque tiene la última palabra, Héctor Cárdenas ha elegido la manera de los Diego Umaña, Hernán Darío Gómez y Luis Augusto García a principios de siglo. El juego por bandas lo es todo en este Deportivo Cali. Lo es porque en Orejuela su equipo encuentra cierta puntualidad, velocidad e insistencia. Lo es porque Cárdenas cree que Murillo puede llegar a replicar aquello en la siniestra azucarera. Pero, sobre todo, lo es porque Cárdenas confía (que es lo que cuenta, al fin y al cabo) en su plan de crecer desde las bandas y su equipo así lo refleja, como no se vio cada vez que quiso juntar a Benedetti y Roa en la mediapunta.

La apuesta de Cárdenas, por supuesto, no está exenta de riesgos. El primero y más notable es que sus laterales no son especialmente asociativos, y su relación con el carril central se reduce al centro al área. El segundo, y no menos importante, es que esa misma dinámica de ataque tiende a la simplicidad, cosa que le facilita la tarea a la defensa rival.

Y es que el juego interior del Deportivo Cali no es más que la continuación del juego por bandas, reflejado en el comportamiento de Fabián Sambueza. En este sentido, cuando se trata de hilar jugadas ajenas a las bandas, los azucareros, al igual que en la era Yepes, siguen siendo espesos. El puente entre el medio y Jefferson Duque, pese a que puede llegar a tenerlo con Benedetti y Roa, el verdiblanco no lo transita, no lo seduce ni le quita el sueño. Y así como el Cali es espeso, el nuevo horizonte de Héctor Cárdenas es también espesar.

Andrés Pérez ha vuelto a ser el sostén defensivo, más protegido que protegiendo

El mediocampo azucarero es aquí la clave del asunto. Pese a no ser el colmo de la rocosidad, sí es proclive a la fricción y al despliegue físico a pesar de Andrés Pérez, quien con la línea de 3 centrales que Cárdenas ha venido implementando (Quintero – Rosero – Mera) está muchísimo más escorado.

Así las cosas, el Cali llega a los playoffs dispuesto a hacer frente al ritmo de la Liga frenando su marcha. A ser espeso espesando. No es un reto menor. El Deportivo Cali, Andrés Pérez y Juan Sebastián Quintero aparte, confía ciegamente en que la defensa va de correr antes que saber colocarse, y eso en la Liga de Juan Fernando Quintero y Andrés Ibargüen puede pagarse caro. Pero es la apuesta de Héctor Cárdenas. No cree en puentes y confía su destino en resistir a quienes sí se atrevan a cruzarlo.

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