El rostro del equipo revelación del futbol profesional colombiano, y lo será sin importar lo que pase de ahora en adelante, es obra del entrenador Flabio Torres. Cuando el Pasto ataca sobre cualquier césped en el que se encuentre, porque no sabe jugar a otra cosa, se empiezan a despreciar las formas tradicionales, a romper moldes como si fuera una obra cubista donde se plasma el conflicto permanente entre lo que se piensa y lo que se siente. La zona izquierda es un triángulo, en blanco y negro como una pelota vieja, que encanta. El triángulo colores de balón es formado por Víctor Cantillo, Carlos Giraldo y Daniel Cataño, y tiene una función: agrupar y agruparse; hacer que el rival caiga en la trampa, porque como no se la pueden sacar fácilmente, van imantados al único terrible e inaplazable destino: correr detrás de la pelota.

Del otro lado, Yesus Cabrera, Christian Rivera y Yonni Hinestroza, forman el segundo triángulo del rostro. Un fuerte color abierto, con mucho espacio por llenar y listo a romper la línea. Combinan también, no dejan de hacer participar al compañero, pero lo hacen en vertical, como arrasando. De Santiago Tréllez, el delantero centro del equipo, se puede decir que es ubicación pura e inteligencia, porque sabe leer la jugada, su destino, sus trazos y busca su lugar. Ese típico delantero que se ubica entre el lateral opuesto al balón y el defensor central, que gana la espalda y jala la cuerda.

Santiago Tréllez es el delantero que necesita el Pasto, ni más ni menos que eso

Si hay dos lados enfrentados como dos espejos, ¿cómo se conectan? Victor Cantillo es la respuesta. Digamos que es tan importante que haya un jugador capaz de leer que del lado flaco, por llamarlo de algún modo, hay un montón de espacio por explotar, como reconocer el cuándo. Porque para el qué hay que tener técnica, es decir sensibilidad en el pie para manejar distintos toques al balón, con distinta fuerza, y aún así no renunciar a la precisión, y esto lo tiene y de sobra, pero hay que ver a Cantillo desde la cabeza para interpretar el cuándo. ¡Es tan importante no hacer una de más!, y tiene más mérito cuando se tiene con qué y no se hace, porque está la tentación. El tema con Víctor va todavía más allá, porque directamente no hace nada de más. Encanta. Es un encantador.

A tanto despliegue del Pasto le hace falta un hombre en defensa. Por ahora ha vivido del ataque, y visto lo visto cualquiera tomaría ese riesgo. Pero se vienen las contra-tácticas, ahora se juega a, y por, otra cosa, ahora empieza otro deporte. No se llegó hasta acá para no competir, y Flabio Torres sabe que su equipo concede mucho. Lo hace porque Giraldo no puede estar en un lado apoyando y luego llegar a cubrir la zona central en poco tiempo. Porque ya no está para eso. Entonces, si llega a haber una pérdida, la zona central es tránsito libre y los defensores quedan expuestos, y ahora vendrán los mejores ataques del torneo, jugadores de más calidad, delanteros que no perdonan.

El entrenador tolimense está probando con otra formación táctica, pasar del 1-4-3-2-1 al 1-5-3-1-1

El Pasto resigna porque el sacrificado puede ser Yesus Cabrera, pero va a ganar estabilidad en la zona central. El aprovechamiento de los laterales para tener amplitud en la salida será el nuevo reto, asumirlo en su inmediatez será clave si sigue avanzando, y profundidad, Cantillo mediante, está claro que no va a perder. Hace tiempo un genio escribió que la verdad es un ejercito de metáforas, una cuestión de belleza, el arte de convencer, y cuando Víctor Cantillo tiene la pelota en los pies, se dibuja la verdad.

One comment

  1. No creo que la defensa de cinco haya queda opcionada para Flabio Torres de cara a los playoffs. Como si ocurriera con el Atlético Bucaramanga, en esta ocasión no quedó satisfecho. La prueba sólo tardó 45 minutos, en el Palogrande de Manizales, y rápidamente pasó a dibujar su habitual 4-1-4-1 de visitante. El estratega ibaguereño tiene muchos centrocampistas a su disposición como para prescindir de una importante cantidad. Para más inri, ese día el Pasto se comportó raro, distinto. Notó que no era el fútbol de agrupación que venía practicando.

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