Desde hace ya un par de temporadas, Jaguares de Córdoba transmitía la necesidad de vivir algo como lo de ahora. Sea cual fuese el camino por el que se optase, pero su trabajo, de la mano de Hubert Bodhert, debía certificarse con disputar unas finales del fútbol colombiano. En logro, podrá decir abiertamente el entrenador cartagenero que lo ha logrado; en cuanto a apariencia, gritará que se he completado con un método reconocible. Sobre la pelota. Sobre su pelota. Los felinos son, muy probablemente, el conjunto que mejor uso le da a la principal herramienta de este deporte no solo para atacar sino para defender. La mueven pensando en agredir y en calmar. Este Jaguares brilla con luz propia.

Bodhert ha creado un gran equipo

A pesar de haber mantenido un ritmo de puntuación sostenido a lo largo del semestre, de acompañar a los resultados con juego y de haber parecido desde el día 1 un equipo hecho, no fue hasta la última fecha donde Jaguares certificó su participación en la fase final. Y debe ser lo normal, porque al fin y al cabo Bodhert entrena a un modesto que tiene como primer objetivo salvarse del descenso. Pero eso no fue impedimento para optar por un estilo opuesto a la concentración defensiva, a la aglomeración del área y a la preferencia del 0 en su valla, que es por lo que se decantan la mayoría de equipos que contemplan ese estatus y que disputan ese torneo aparte, caso más específico de Tigres. Adoptando el 4-1-4-1 o el 4-2-3-1, con Mezú o sin Mezú, existe una línea de juego clara que no se ve apañada por dos o tres nombres.

Según el momento y el contexto (local o visitante), Jaguares selecciona la altura de su bloque defensivo y eleva sus porcentajes de posesión, donde, aunque suene repetitivo, se ha desenvuelto como un conjunto ordenado y técnico a partir del balón –sobre todo su salida desde atrás; práctica y fiable–. Que Jaguares corra menos hacia atrás, arriesgue menos entre sus líneas para meter el pie o mire menos a su guardameta Wilder Mosquera, depende única y exclusivamente de lo que haya realizado previamente con la pelota. Gracias a ella, y por virtudes asociativas, esconde su teórica debilidad defensiva referente a calidad, porque hasta sus centrales, en especial Edwin Ávila, participan en salida, se agrupan arriba y hacen parte del circuito como apoyos por detrás de la línea del balón de efecto reinicio. Siendo defensas, nunca se desentienden del ataque. Esta es la premisa innegociable.

Jaguares no tiene mucho gol, pero sí plan, técnica y convencimiento

Hecho estadística en 16 goles recibidos, mejor cifra después del todopoderoso Atlético Nacional con apenas 9 anotaciones en contra, se traduce por sí mismo que la idea de Hubert Bodhert ha tomado forma y, por supuesto, vida. No obstante, revitalizado por las pegadas de Juan José Mezú (4) y César Carrillo (2), la otra cara de la moneda de Jaguares no ha alcanzado los 20 goles: Darwin López (3), Ray Vanegas (2), Kevin Londoño (2), Jesús Arrieta (1), Eder Steer (1), Harold Rivera (0), Jonathan Agudelo (0), Carlos Rivas (0). Son futbolistas que destacan por su corta capacidad para materializar ocasiones, pero eso no quita que contemplen un valor significativo dentro del modelo de juego, aportando pérdidas lejanas y culminación de ataques. Juntos en un mismo plantel ofrecen velocidad, cambio de ritmo, golpeo, desborde, juego de espalda, pausa y verticalidad.

Montería ha visto posesiones de balón que, a nivel táctico (reparto de espacios y movimientos sin bola), sólo se han podido contemplar en el Atanasio Girardot por parte del verde en el tiempo más reciente. Así y sólo así se explican los 31 puntos de Jaguares de Córdoba y el convencimiento sin pestañear sobre lo que hace. Para semejante logro, Bodhert se está sirviendo de una idea jamás recordada para la ocasión que, por ahora, tapa carencias de manera sobresaliente. Porque su plantilla es pequeña (en varios partidos no ha podido concentrar a los 18) y va corta de talento en comparación con casi cualquiera. Mientras tanto, Montería disfruta de su equipo. Disfruta del momento. Motivos hay de sobra. Varios de los clasificados, futbolísticamente hablando, desearían ser Jaguares. Equipazo sin discusiones.

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