Hace un año, Dávinson Sánchez estaba esperando con ansias las semifinales de la Copa Libertadores. El central caucano se había consolidado como el compañero de Alexis Henríquez en la línea de fondo del Atlético Nacional, la gran revelación de la Copa Libertadores. Su calidad no estaba en tela de juicio en aquel momento, pues fue por ello que le ganó el pulso por ese puesto al experimentado Francisco Nájera y a Felipe Aguilar, uno de los jugadores que estaba en la órbita de José Pekerman para la selección Colombia en ese momento. Sin embargo, la falta de confianza lo hizo cometer errores propios de su edad, 19 años, que, para su fortuna, no fueron determinantes en las eliminatorias y partidos que afrontó su equipo en esas temporadas.

Doce meses después, ad portas de cumplir 21 años, Dávinson Sánchez Mina juega con la confianza de un central experimentado y eso lo ha llevado a ser una de las piezas claves del Ajax de Amsterdam, que disputará una final europea después de, casualmente, 21 años de ausencia.

A los pies de Davinson

Sánchez, ganador del premio Rinus Michels, que le otorga el Ajax a su mejor jugador de la temporada, logró adaptarse al fútbol neerlandés muy rápido. Su limpieza para salir es una de sus principales virtudes. El colombiano, como la mayoría de centrales a los que entrenó Juan Carlos Osorio en Atlético Nacional, conoce la importancia de sacar limpio a su equipo desde atrás y sabe cuando debe mandar un balón largo o hacer un pase corto. En ese sentido, tiene una lectura de juego que partido a partido va mejorando. Es por ello también que cada vez que tiene la oportunidad de dejar a un hombre libre con sus conducciones hasta la mitad de la cancha, lo hace y difícilmente erra, razón por la cual es difícil ver expuestos a sus compañeros cuando se atreve a ejecutar esto.

A ello debemos sumar lo bueno que es el jugador a la hora de luchar en el uno contra uno. Su fortaleza física y su facilidad para acomodar el cuerpo a la hora de proteger la pelota, hacen de él un rival muy difícil de eludir. Allí también sobresale su velocidad, que le permite lidiar con los rivales más rápidos y llegar a las jugadas más complicadas.

Para completar su sobresaliente currículum, Dávinson es un gran anticipador. Si bien llega muchas veces al límite, no es lo normal verlo cometer un error que provoque un penalti o una falta en las cercanías del área.

Por arriba, Sánchez Mina, como es conocido en Europa, también garantiza seguridad e incluso gol. En su primer año de travesías por Holanda ha anotado seis de los siete goles que tiene como profesional.

A Dávinson Sánchez no lo están buscando los grandes equipos europeos por cuestiones del azar. El exjugador de Atlético Nacional está completando doce meses de ensueño en los que hizo frente a su mayor dificultad y potenció además sus virtudes. En Estocolmo, el caucano tendrá la oportunidad de ponerle sello de excelencia a su primer año en el viejo continente. Su temporada ha sido puro crecimiento y confianza.

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