¿Cristian Martínez Borja es de verdad? ¿Es real? ¿Es tan buen delantero como parece? ¿Es más que un goleador? Surgen muchas preguntas en torno al chocoano, sobre todo por la actualidad que atraviesa como jugador franquicia del América de Cali y una de las caras que resume lo que llevamos de Liga. A nivel de juego, seguramente sea quien mejor explique el curso escarlata, pues ha permitido al América y al mismísimo Hernán Torres evolucionar sin perder nada de lo que lo caracteriza. El prestigio que se ha ganado no es regalado. Hay mucho trabajo detrás de ello.

Perdió potencia, pero ganó en otros muchos registros

Por encima de cualquier concepto, el grandioso semestre de Martínez Borja se desprende de tres formatos. En ellos tres han estado vinculados Ernesto Farías, Juan Camilo Hernández y, ahora último, Santiago Silva. De entrada, son tres atacantes que no tiene nada que ver entre sí. Por quererlos definir, uno es de área, otro de juego y otro muy móvil, respectivamente. Así que han sido tres distintas versiones de Cristian, alternando su zona de influencia, la altura de sus principales toques y la adaptación defensiva del rival sobre él. Por eso su semestre se escribe en mayúsculas.

MARTÍNEZ BORJA COMO MEDIAPUNTA

Por su tremenda ascendencia en el sistema ofensivo escarlata, donde más participativo y estrella se sintió fue acompañando a Farías. En dicho formato, el espacio y las tareas a abarcar en ataque eran gigantes. Martínez Borja estaba en la obligación de proporcionar continuidad, desahogo y fluidez desde un juego de espaldas igual de potente como irrechazable para la doble mediapunta formada por Angulo-Lucumí. Ese extra de físico le permitió siempre al América asentarse muy pronto en posiciones adelantadas a través del envío directo a Ernesto y con Cristian como capturador de esas bajadas.

MARTÍNEZ BORJA COMO CENTRODELANTERO

Quizás, y con diferencia, fue el rol más reducido que haya recibido Martínez Borja desde que arribara a Santiago de Cali el año pasado. Al lado del Cucho Hernández, el ex delantero de Santa Fe y Veracruz fue la clara referencia roja para mirar en el área con centros y balones largos. Lo más característico de respectivo formato fue su movilidad lateral para despejar los picos del área, facilitando la llegada y el remate tanto de Angulo como de Lucumí. En un enfoque de generador de aclarados y de rematador, respondió con suficiencia. No obstante, fueron los partidos más grises del América, por volumen ofensivo, frescura y empuje.

MARTÍNEZ BORJA COMO SEGUNDA PUNTA

Junto al uruguayo, Cristian encontró un punto intermedio entre las dos órdenes anteriores. En una mezcla de lo hecho con Ernesto Farías y Juan Camilo Hernández, Martínez Borja puede sentirse cómodo y arropado por Santiago Silva, pues es un punta movedizo, alto y con gol. Muy importante lo primero, liberando al chocoano de tanta exigencia en zona de ’10’ y acercándolo más a zona de finalización, donde puede chocar, forzar el error y marcar. El diseño actual también le permite orientar su participación a banda, bajar a combinar con los mediapuntas y hacer de boya, siempre y cuando esté respaldado por su pareja de ataque.

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