La dirección de campo de Héctor Cárdenas permitió que un partido complicadísimo para el Deportivo Cali se resolviera con una derrota por la mínima diferencia que, a la postre, sería suficiente para avanzar de ronda en la Copa Sudamericana. El cuadro azucarero afrontó el choque de vuelta con una adrenalina fuera de lo esperado y eso le costó pronto perder la ventaja de 0-1 en la eliminatoria con un 2-0 parcial en 15 minutos. Después de ese duro golpe, Cárdenas enmendó su falló y dotó al Cali de una estructura conservadora, pero segura, para guardar la anotación de Murillo y anular la fortaleza aérea de Sportivo Luqueño.

El Cali tuvo problemas con sus laterales en todas las fases del juego

El Deportivo Cali salió a Luque a disputar el partido con la “necesidad” de una increíble remontada; bloque alto, marcas individuales, presión tras pérdida y Aguilar cargando el balcón del área. En principio, de no conocerse el resultado de ida, se creería que el equipo necesitado era el colombiano y no el paraguayo. No obstante, Sportivo Luqueño castigó todos esos blancos al contragolpe, con Pablo Zeballos pudiendo manejar la transición, valiéndose, en especial, de que Andrés Pérez sumó numerosas pérdidas, de que el Cali dejaba mucho espacio detrás de su primera línea de presión y de que tanto Orejuela como Angulo son más lo que restan de lo que suman como laterales.

En ese complejo tramo para los de Cárdenas, dos nombres, casos concretos de Abel Aguilar y Fabián Sambueza, entraron en escena. El primero, sin ser un especialista en salida de balón, asumió la responsabilidad en esa faceta, permitió que los suyos salieran con la posesión controlada y lanzó varios ataques. El segundo, de apariciones inservibles por un largo pasaje, redujo el reloj con pisaditas en campo rival, activó el carril derecho y, lo más importante, metió al Cali en la serie con la jugada del penalti. De este modo, los verdiblancos, con el resultado estabilizado, compitieron en el segundo periodo con otra mentalidad, quizá con la más ajustada para salir desde el minuto 1 al Feliciano Cáceres.

El paso al 5-4-1 cambió el devenir del encuentro

La variante consistió en Danny Rosero por Nicolás Benedetti, pasando del 4-2-3-1 de partida al 5-4-1 de emergencia. La idea defensiva del Cali, que anteriormente radicaba en achicar hacia adelante, apretar y anticipar, pasó a habitar mucho más tiempo su territorio, sobrepoblando la defensa del área y complementando los cierres en banda. Con Rosero rebosado de serenidad y atención, los otros dos centrales –Quintero y Mera– y el capitán Pérez se contagiaron de contundencia y evacuaron todo lo que caía o llegaba a su zona de repercusión. Ver fallar al azucarero era una rareza como en la primera parte fue una rutina adquirida. El Deportivo Cali perdió, pero Héctor Cárdenas lo ganó desde las modificaciones.