De los centrodelanteros actuales, Jefferson Duque nunca ha entrado por los ojos. Se sabe que es goleador, que solo gana partidos y que, en su mejor estado de forma, condiciona eliminatorias nacionales e internacionales. Eso se sabe. Pero su caso despierta interés, sobre todo porque no es un ‘9’ dotado de sensibilidad y elegancia. Sin embargo, esta noche, en Luque, su ausencia, de motivo muscular, puede costarle un dolor de muelas a Héctor Cárdenas para su plan de salida. Es casi perder a su única figura que le garantiza, como mínimo, miedo y grandeza a nivel de competitividad.

La baja de Jefferson Duque tiene sus pros y sus contras

Aunque no viene sumando actuaciones realmente dominantes con presencias continuas en el marcador, Duque es oro para lo que se necesite. En contexto de 180 minutos, donde cada segundo se trabaja con meticulosidad, tanto la agresividad como la efectividad son factores claves. Duque es una referencia, a priori, sencilla de defender, puesto que no es ni el más móvil ni el de diagonales más hondas. No obstante, eso no quita que la provocación al fallo rival, la construcción de salidas en largo y la opción del gol siempre pendan de la alta probabilidad. Ni Murillo ni Lloreda atesoran esa cuota goleadora y esa capacidad de incordio en el área que exige una intacta concentración. En ese sentido, pese a estar necesitando mucho tiempo y espacio para cargar el disparo, el Deportivo Cali sale perdiendo.

De este modo, no se puede olvidar que el equipo de Cárdenas llega con la mínima ventaja al cruce de vuelta. Dicho lo cual, no sería ilógico pensar en un planteamiento más conservador, de perfil bajo y de apuesta reactiva. Y en esa predilección por el repliegue intensivo y la transición ofensiva, nombres como el de Miguel Murillo y el de José Lloreda guardan mayor familiaridad con la idea. De velocidades, conductas y vertientes muy parecidas, son dos atacantes que aseguran continuidad en forma de plan. En pocas palabras, son islotes más preparados para trabajar a 30 metros de la portería donde marcar. Sportivo Luqueño, con Vladimir Marín y Pablo Zeballos en pista, tendrá mayor tiempo la pelota, por obligación propia e invitación adversaria. Esto se traduce en escasas salidas azucareras, por lo que contar con Murillo y/o Lloreda será una oportunidad de darle la razón a su entrenador que lo mejor del Cali nace corriendo. De necesitarse los goles, eso sí, estarán en casa.

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