Millonarios viajó a Manizales con el objetivo de llevarse tres puntos que lo acercaran a la clasificación. Al frente estaba el Once Caldas, uno de los coleros del campeonato, que necesita comenzar a ganar partidos para alejarse de las posiciones de descenso del año entrante. En ese contexto, los azules jugaron como lo han hecho todo el semestre: asfixiando y abriendo la cancha. El partido parecía encaminado hacia lo que querían pero no contaron con que Michael Ortega, en medio de un desierto futbolístico, dejara sus mejores minutos del año y lograra que su equipo obtuviera su cuarta victoria en el semestre.

Miguel Ángel Russo salió con un 1-4-4-2 amplio con el que buscaba herir a su rival por las bandas. Su equipo recuperaba en la mitad de la cancha, con John Duque mordiendo, y luego abría, con Henry Rojas, para buscar a sus dos laterales, Deiver Machado y Jair Palacios, quienes se descolgaban para ocupar posiciones en campo contrario. Si no hacía eso, Millonarios mandaba balones largos para que Ayron del Valle y Duvier Riascos recibieran de espaldas y tocaran.

Los azules repitieron esas dos jugadas todo el partido y se hicieron previsibles

En la medida en la que Once Caldas fue descifrando a Millonarios, Ortega comenzó a aparecer a espaldas de los mediocentros azules. Allí encontró espacios para conducir y asociarse con sus compañeros en las bandas, Elkin Soto y Dany Cure. El problema de los blancos fue que ninguno de los dos volantes facilitaron la labor de sus compañero y normalmente perdían el balón o hacían que las jugadas perdieran sorpresa.

No obstante, Ortega no desfalleció y se echó al hombro el equipo. El primero de los dos goles que anotó es el mejor ejemplo de ello. Recibió un balón en las cercanías del área y ante la falta de líneas de pase, sacó un remate que se metió al arco con complicidad de Nicolás Vikonis.

Michael Ortega completó 46 pases en el partido

Otra de las claves del partido del Once Caldas estuvo en el trabajo de sus dos centrales, José Luis Moreno y Miguel Nazarith, quienes incomodaron a más no poder a Del Valle y Riascos. También debe decirse que Jacobo Koufatty pesó poco en el partido porque su equipo se lo saltaba con un pelotazo o abría la cancha. Sin embargo, en lo poco que el balón por sus pies hizo mucho para romper con la rutina azul de jugar por los costados.

Para clasificar a la fase final, Millonarios tendrá que ganar, por lo menos, dos de los cuatro partidos que le quedan. El reto es grande para un equipo que ha venido de más a menos en el campeonato. Por su parte, Once Caldas tendrá que sacar la mayor cantidad de puntos posibles para alejar el fantasma del descenso. Con Ortega buscando agua en el desierto, es seguro que algo les podrá salir bien a los blancos.

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