Independiente Santa Fe es un mar de dudas en la presente campaña. Con cambios eventules de sistema y la sustitución de su infranqueable trinchera de tres centrales más dos carrileros, el conjunto de Gustavo Costas ha dejado de ser uno de los claros candidatos a quedarse con la presente edición de la Copa Libertadores. No por el juego en sí, sino por borrar la apuesta de conservar su portería intacta, discurso al cual se aferró por un lustro. Sin embargo, Damir Ceter ha despertado, justo en el momento en que Santa Fe necesitaba algo o alguien. Ceter, cuya robustez y potencia no es directamente proporcional a su regularidad y ánimo dentro de la cancha, se está sintiendo demasiado útil para que el expreso rojo vuelva a encontrar la senda.

Santa Fe tiene argumentos ofensivos suficientes. Ceter es uno de ellos

Su monumental figura se antoja muy complementaria y apetecida por la demanda de paredes en el balcón del área que deje de cara a los hombres de segunda línea. Tanto Johan Arango como Jonathan Gómez, quienes en competición internacional vienen ocupando con mayor frecuencia esa zona, atesoran un golpeo de balón diferencial, acreditándolos como futbolistas decisivos con una simple pelota limpia y medida.

Asimismo, Ceter le ha retribuido a Santa Fe esa independencia directa, larga y dominante en ataque de la que dependen en gran medida para atacar y, sobre todo, para defender como más les gusta. ¿Cuál es ese modo? Indistintamente del dibujo táctico, comprobado hace una semana en el Pascual Guerrero: repliegue intensivo, ayuda extra en banda y, lo más importante, orgullo defensivo. Y Damir no incide sólo desde su mera corpulencia, sino desde las rupturas más cortas, el desgaste a la zaga rival en el balón largo y la consagración solitaria. Él derrocha vitalidad.

Hay pocos futbolistas físicamente tan impresionantes como Damir. Desde ese punto de vista, inteligente ha sido Costas con Ceter, que en los meses de marzo y abril del curso cardenal, renunciando a dormir la siesta, desempolvó sus recuerdos más añejos para enriquecer el ataque posicional. Ofensivamente hablando, los equipos en vía de desarrollo necesitan potencia arriba para estirar y/o para salir. En conclusión, para subsistir. Y Ceter puede decir que les ha salvado, pues es el ‘9’ que ofrece mucho y todo lo bueno a Santa Fe. El gol recorre sus venas, requiere poco para encontrar situación de remate despejada, chocar con él no es recomendable… Es un bicho. Es dinamita pura. Ahí es donde el nacido en Buenaventura puede sacar la ventaja sobre sus competidores –Valencia, Stracqualursi, Plata, Osorio Botello y Obregón– y hacer soñar a su equipo con, en principio, superar la fase de grupos de la Copa Libertadores.

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