El semestre de Atlético Nacional ha sido raro. En Liga Águila, el equipo de Reinaldo Rueda está ad portas de obtener el récord de puntos en una fase regular y ha vencido, prácticamente, a todos sus rivales directos en la lucha por el título –goleó a Santa Fe, le ganó el clásico al DIM, venció al Pasto con suplentes y superó a Millonarios en Bogotá–. Sin embargo, en la Copa Libertadores la historia ha sido otra. Barcelona desnudó con su presión todos los defectos verdes en la primera jornada, Botafogo se defendió a 70 metros de su arco para ganarle y  Estudiantes aprovechó sus deficiencias en ataque posicional para batirlo en La Plata. Frente a este último, los verdolagas se jugaron su última vida en el torneo continental, en Medellín para esta ocasión, y quedaron vivos porque volvieron a ser lo que eran.

Atletico Nacional - Football tactics and formations

Nacional no había podido efectuar con frecuencia su jugada favorita. El principal problema de ello era que los extremos derechos que había probado Reinaldo Rueda no le daban velocidad al juego ni le otorgaban ventajas a sus compañeros. A ello debemos sumarle que sin Matheus Uribe, suspendido en la segunda y tercera fecha, el equipo era lento y no lograba imponer el ritmo que hizo tan exitosa esta estrategia.

En este contexto, Rueda trajo de vuelta a un futbolista que llevaba bastantes partidos sin jugar con el equipo principal de Atlético Nacional: Rodin Quiñones. Frente a Junior, el extremo juvenil le dio alas a Daniel Bocanegra con sus movimientos a zonas interiores y los verdes dejaron sensaciones positivas con respecto a sus últimos encuentros. Contra Estudiantes, el estratega vallecaucano repitió el plan y lo mejoró, además, porque contó con el regreso de Macnelly Torres tras cuatro partidos de ausencia.

Nacional jugó todo el partido por la zona derecha del campo

Andrés Ibargüen y Matheus Uribe

Sebastián Dubarbier, lateral izquierdo de Estudiantes, sufrió todo el partido porque Nacional cargó todo su fútbol por su zona. Los ataques comenzaban con Alexis Henríquez y Carlos Cuesta, quienes sacaban balones limpios de atrás con cambios de frente que le llegaban a Bocanegra y a Quiñones. Cuando el esférico alcanzaba al primero, el segundo arrastraba marcas, ya fuera retrocediendo o corriendo hacia el centro. El lateral ganaba línea de fondo y encontraba opciones de pase luego en el carril central con Moreno, Torres, Uribe e Ibargüen.

Por otro lado, Dayro Moreno tuvo su mejor presentación con el campeón de América. El centrodelantero salió, desacomodó a los centrales rivales, Jonathan Schunke y a Leandro Desábato, y facilitó la circulación para la ejecución de las jugadas. Además de hacer eso, el artillero mordió y cada vez que pudo le ganó las espaldas a los defensores. Ese trabajo contagió a Macnelly y a Matheus, que hicieron eso que los llevó a dominar América el año pasado: conducir, tocar y moverse.

«Fue un partido importantísimo donde se mejoró mucho en lo colectivo, se arriesgó en lo individual y se está por el camino de la senda del triunfo y de recobrar la alegría», dijo Reinaldo Rueda en la rueda de prensa posterior al partido

Macnelly Torres

Nacional dio el primer paso para volver a ser el equipo que conquistó el continente el año pasado. Los regresos de Matheus Uribe y de Macnelly Torres fueron fundamentales para ello, sobre todo el del primero que le imprime al equipo un mayor ritmo de juego. También es destacable lo de Rodin Quiñones, que hasta ahora parece ser la alternativa más adecuada para suplir el vacío que dejó Orlando Berrío.

El reto verdolaga ahora será remontar la serie ante Chapecoense en la Recopa Sudamericana y derrotar a Botafogo en Rio de Janeiro. Ya veremos si realmente está despertando el campeón otra vez.

Fotos: LUIS ACOSTA/AFP/Getty Images

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