Desde el principio hasta el final, incontestable en casi todas las fases del juego, Independiente Santa Fe redujo a la nada a un América de Cali que en los últimos cuatro compromisos entre Liga y Copa venía ofreciendo una versión fluida, renovada y eficaz en ataque. Los dirigidos por el argentino Gustavo Costas, desde el primer segundo, no dosificaron fuerzas y lucharon cada pelota como si fuera la única y última. Hernán Torres no dio con la tecla para voltear el saco y su equipo apenas pudo ser protagonista.

Costas alineó futbolistas con calidad para robar, salir rápido y correr

Anoche, subrayando la perfección defensiva, Santa Fe completó un excelente partido en ambas mitades del campo, sobre todo ante la decisión de ir arriba a ahogar, de presionar en el medio o de retroceder el 4-4-2 hasta el primer tercio. América nunca pudo descifrar el muro, y pese a salir en un par de ocasiones con relativa facilidad de la presión cardenal, gracias a los apoyos de espalda de Martínez Borja, la ventaja no se pudo traducir, como mínimo, en ocasión de gol, pues las intervenciones del killer escarlata se localizaban muy lejos de la zona de finalización y Silva no brindó la productividad de otros días moviéndose sin balón.

No obstante, la gran actuación de Santa Fe no sólo se resumió en su trabajo defensivo, sino a los momentos ofensivos que se vio obligado a salir y explotar. Una de las claves cardenales fueron las continuas recuperaciones en el círculo central, leyendo la recepción de William Arboleda y metiendo el pie cuando éste no tenía giro, dando así inicio a su contragolpe 30 metros más arriba de lo que haría con un incesante repliegue bajo. De la mano de Balanta, Gómez, Stracqualursi y Céter, mezclando salidas por fuera, conducciones por dentro, devoluciones o explosividad al espacio, Santa Fe compatibilizó una transición defensa-ataque versátil e implacable, de nulo control por parte del rival.

Buenas noticias para el futuro inmediato ‘cardenal’

En clave americanista, los de Hernán Torres nunca pudieron igualar el ritmo impuesto por el visitante. Con Brayan Angulo buscó balancear la carga, y en cierto modo ganó altura y sorpresa, pero se topó con un Santa Fe que dio siempre el extra. Que no dio jugada por perdida. Y que al fin disfrutó, después de mucho tiempo, con un 35% de posesión de balón y únicamente tres remates a portería. Justo en una semana importantísima para el futuro internacional del expreso rojo, Gustavo Costas encuentra una respuesta a la que aferrarse. Por menos estética que sea, pero algo es algo. Y en la comarca roja de Bogotá ya están avezados con la idea.

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