Nacional aprovechó su partido pendiente de liga contra Junior para probar un plan de juego diferente al que venía ejecutando sin éxito en la Copa Libertadores. La idea de Reinaldo Rueda era que sus laterales fueran más profundos de lo normal para hacer daño por allí. No obstante, el rival hizo que todo fuera más difícil porque se replegó con una doble línea de cuatro con la que ocupó la mayor cantidad de espacios posibles y complicó la circulación del balón.
Nacional vs Junior - Football tactics and formations

Para la ejecutar el plan, Nacional llegaba a los laterales a través de envíos largos de los centrales, principalmente de Alexis Henríquez. Luego, los extremos, Andrés Ibargüen y Rodin Quiñones, se cerraban para arrastrar marcas y los laterales llegaban con espacios, acompañados por uno de los mediocampistas que se sumaba al juego por las bandas. La idea, a priori, buscaba llegar al área a través de centros o abrir huecos a los volantes que llegaban a los bordes del rectángulo que protegió Sebastián Viera.

El problema para Nacional estuvo en que Julio Comesaña acumuló muchos hombres en campo propio y no permitió que el balón circulara con facilidades por ninguna zona. Si los verdes lograban ganar la línea de fondo para mandar centros, se encontraban  con un claro déficit de hombres en el área y normalmente perdían.  Si centralizaban el juego, Ibargüen, Quiñones y Aldo Leao Ramírez tenían dos o tres jugadores encima que no les permitían casi no moverse ni tocar. El esférico, luego, terminaba en los pies de los jugadores del tiburón.

Nacional sólo logró romper el fortín del Junior cuando Ibargüen se aventuraba a regatear

En ese contexto, el encuentro lo rompió una falta inocente de Andrés Felipe Correa en el área sobre Dayro Moreno y luego, tras un espectacular gol de Leonardo Pico de larga distancia para igualar el marcador, un descuido de Germán Gutiérrez al 92, que le permitió a Matheus Uribe mandar un centro que remató Ibargüen para darle a Nacional su décimo segunda victoria en la Liga Águila.  Rueda sabe que las cosas no andan bien y que la otra semana tiene la última chance de salvar su participación en la Copa Libertadores.

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