Cuando llegó a Luis Zubeldía la propuesta de dirigir al Independiente Medellín, seguramente soñó de inmediato con Juan Fernando Quintero llenando de asistencias a Valentín Viola. Al llegar al banquillo del poderoso, una vez conoció a Christian Marrugo sumó a su sueño un capataz de obra, un organizador retrasado que orquestara la salida de su equipo, que no iba sobrada en calidad. Luego, con el pasar de los días a sus oídos llegaba el rumor que en el quirófano había un delantero primoroso, una joya por explotar. Un tal Leonardo Castro. Entonces Zubeldía no pudo evitar soñar con su regreso.

El DIM de Zubeldía se estrenó una noche de enero, pero sólo hasta abril pudo contar con su nómina al completo. Sólo hasta ahora el poderoso de la montaña puede ver a sus cuatro referentes en acción en esta Copa Libertadores. Tal como se desarrolló el encuentro, el equipo estuvo lejos de aquel sueño zubeldiano.

Melgar no fue presa fácil e hizo ver mal al Medellín

Independiente Medellín mostró una cara gris en la cancha de Arequipa, sobre todo en los minutos iniciales del encuentro. Con la presión del local, ni tan académica ni tan asequible, el decano tardó demasiados minutos en entrar al partido. Con Saíz sufriendo el contexto, Mosquera fallando en demasía y Marrugo sin espacio para salir, al DIM le costó alejarse de su portería.

Si los de Zubeldía se metieron al partido fue gracias a Juan Fernando Quintero, cosa que no es de extrañarse. Cuando el 10 hace sus cosas, que son buenísimas, por mal que juegue su equipo se llena de fe. Unos cuantos disparos a portería le bastaron para infundir respeto, y entonces Melgar dejó de sentirse afortunado.

El DIM no encontró sociedades a pesar de Quintero

Pese a los destellos de Quintero, las cosas para el Medellín no iban bien. Los de Zubeldía se vieron incapaces de entablar las sociedades que procuran habitualmente, en donde tuvo mucho que ver la actuación de ‘La Goma’ Hernández, quien en su nueva posición de mediapunta no termina de convencer. Al paisa volvió a costarle el juego por delante del balón, figurar entre líneas y atender a la circulación del equipo. En consecuencia, el DIM no halló su juego combinativo.

Hernández fue tan consciente de su extravío que huyó a su posición de siempre para reencontrarse. Zubeldía no se opuso, y para la segunda parte mantuvo el rombo en el medio con Didier Moreno en la base, Marrugo y Hernández en los interiores y Quintero en la mediapunta.

El rombo no parece una solución definitiva

El nuevo dibujo no dejó mayor certeza para el DIM que el dónde no debe situar a ‘La Goma’ para jugar a lo que quiere. Por lo demás, el equipo todavía muestra fallos técnicos y tácticos que son señal de su falta de cohesión. Aunque parezca increíble, el poderoso aún es un equipo en confección. En este orden de ideas, el rombo en el medio no parece sostenible en el largo plazo, puesto que ata a Juan Fernando Quintero a la mediapunta. No será de extrañar ver a Leonardo Castro en esa zona para mantener liberado a Quintero. Porque es esa misma fe en el 10 la que mantiene con vida al Independiente Medellín en esta Copa Libertadores.

Fotos: CRIS BOURONCLE/AFP/Getty Images

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *