Independiente Medellín se presenta a esta recta final del semestre con las altas de Leonardo Castro y Valentín Viola, los dos delanteros más productivos y permanentes a nivel de juego de la plantilla poderosa. Con ese par de excelentes noticias, teniendo en cuenta la poca evidencia disponible de coincidencia entre ambos, se anticipa una química imprescindible e inimitable entre el caucano y el argentino. En especial porque son similares, conociendo el uno del otro tanto necesidades como formas. Ni necesitarán minutos de entendimiento para controlar y mejorar a su pareja de baile.

Tanto Leo Castro como Valentín Viola son una pesadilla llegando a zona de gol para las defensas contrarias

En un contexto ideal, tanto Leo como Valentín precisan de lo mismo: tener una pareja que libere el área para ellos. De este modo, el primero desde un marco más físico y el segundo algo más intelectual, poder entrar a ella con sorpresa, haciendo valer la típica frase “llegar antes que estar”. En ese sentido, ni Caicedo, ni Ibargüen ni Nazarit son esas figuras dispuestas a abandonar el área por el bien de un segundo protagonista, ya sea por lectura de juego o por incomodidad jugando lejos de las 16 con 50.

Uno de los motivos fundamentales por los que se cree que es una dupla de ataque para marcar diferencias radica en su mutua comprensión. Tomando como base la química existente, una de las claves está en la cantidad de espacio que se conceden para ocupar con ventaja el área, sobre todo Viola a Castro. Es cierto que Leo todavía no está 100% ágil, pero su velocidad, potencia y constancia son correspondidos por los movimientos de abertura del área de Valentín. Por lo tanto, al ser hermanos de sangre futbolística, no se deben estorbar en el último cuarto u oponer a la entrada del otro.

Castro y Viola también le vendrán muy bien a Juan Fernando Quintero

El DIM ya demostró en la primera parte del campeonato que se trata de una amenaza suficiente como para, como mínimo, infundir respeto. En la Copa Libertadores no ha sido tanto así, habiendo sumado apenas sus primeros puntos la semana pasada recibiendo a Melgar en el Atanasio Girardot. No obstante, el equipo de Luis Zubeldía quiere pagar esa deuda.

Y qué mejor forma que la de Juan Fernando Quintero. La pareja Castro-Viola puede ser, tranquilamente, la más móvil a la que puede aspirar en Colombia el genio paisa, pues pocos futbolistas marcan líneas de pase tan continuamente, y aquí tendrá la opción duplicada. De ahí que, además de potenciarse a sí mismos, potencien el papel determinante de Quintero, más precisamente su disparo y su último pase. Inevitablemente, es la delantera con más fútbol del país.

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