El Deportivo Cali de Héctor Cárdenas está lejos de ser un equipo sólido. Los errores que comete en cada una de sus líneas lo llevan a ser predecible, inofensivo y fácil de atacar. Hernán Torres lo tuvo claro desde el comienzo y, con algo de suerte, sus dirigidos contaron con el partido servido en bandeja de plata desde los quince segundos. El gol de Jeison Steven Lucumí, tras el pitazo inicial, le permitió al América replegarse y enviar balones en largo a sus delanteros, que cada vez que olían sangre, mordían. El diablo rojo castigó, goleó y sigue buscando la puerta de salida del infierno.

El primer suspiro del partido fue una serie de eventos desafortunados para el Cali. América sacó desde la mitad, tocó el balón hacia atrás y, desde allí, Diego Herner lanzó un pelotazo que pasó por el hueco inmenso que había en la zona central de la cancha, cortesía de Andrés Pérez y Abel Aguilar, que recibió Cristian Martínez Borja. El goleador rojo, que había sacado de su posición al central Germán Mera, dio media vuelta y le cedió la pelota a Steven Lucumí para que mandara un balonazo que terminó en el fondo del arco de Camilo Vargas. 1-0 a los quince segundos.

América dominó todo el partido ante un Cali que tiene problemas muy graves para producir

Una de las claves que tuvo el América para controlar el encuentro estuvo en la labor de Santiago Silva y Martínez Borja. El equipo se replegó desde que anotó y aprovechó los espacios dejados por el Cali cuando intentaba atacar. Allí los delanteros americanos mordían, hacían daño, y la defensa azucarera sufría. El uruguayo fijó a los centrales, sobre todo a Rosero, En ese contexto, el goleador rojo hizo de las suyas, como contra Once Caldas, y apareció unos metros más atrás del área para juntarse con Lucumí y Brayan Angulo.

En defensa, América se exhibió. Al comienzo del encuentro, Cali encontró algún espacio, pero su rival comenzó a doblar a los laterales y allí se diluyeron sus escaramusas ofensivas. Para los rojos, las marcas fueron muy sencillas porque el equipo de Cárdenas era muy predecible. Todo su fútbol caía sobre las bandas y en el centro aparecían muy poco Andrés Felipe Roa y Nicolás Albarracín. Además, cuando Aguilar ganaba metros, el equipo quedaba muy expuesto.

Los cambios tampoco le funcionaron a Cárdenas y América pudo llevarse un botín mayor del Clásico

América de Cali ganó su segundo partido consecutivo y se subió en el quinto lugar de la tabla de la Liga Águila.  El conjunto de Hernán Torres está despertando porque está siendo práctico. La dupla Martínez Borja-Silva está dando de que hablar y puede ser una de las claves para que el cuadro escarlata llegue lejos este semestre. Por su parte, Deportivo Cali cayó en un pozo futbolístico y carece de un plan de juego claro. Héctor Cárdenas tiene que pasar la página para buscar una solución al problema que tiene. El torneo ya entró en la fase de definiciones.

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