Miguel Ángel Russo armó un equipo muy competitivo con una nómina muy corta. Desde que debutó el 1 de febrero contra Atlético Paranaense, la idea ha sido clara y se ha desarrollado ininterrumpidamente: presionar intensamente al rival, recuperar en posiciones cómodas y hacer daño por los costados. Así es que Millonarios ha dominado casi todos sus partidos de la temporada. Sin embargo, llega un punto de los encuentros en el que la batería se descarga, el colectivo se cae y los rivales -como Medellín, Jaguares o Alianza Petrolera- lo aprovechan. Nacional, superado en la primera parte, lo hizo y, sin ser brillante, dominó la segunda mitad.

Millonarios vs Nacional - Football tactics and formations

Russo mandó al gramado de El Campín a su once de gala. Desde los primeros instantes del encuentro salió a comerse vivo a Nacional, como lo hizo el martes pasado el Chapecoense. Millonarios recuperó muchos balones lejos de su área y comenzó a abrir la cancha, sobre todo por la banda izquierda, donde aparecían Elíser Quiñones y Déiver Machado. Los azules se hicieron fuertes y comenzaron a mandar balones al otro lado de la cancha, lugar por el que llegaba Harold Mosquera. El jugador de 22 años apareció en un par de ocasiones entre dos de los defensores rivales, quedó solo de cara al arco y falló.

Millonarios erró tres oportunidades claras de gol en la primera mitad

Nacional estaba en una encrucijada. El jugador que le puede dar dinámica a su mediocampo es Matheus Uribe, que apareció en este partido como extremo. El equipo está lento y a Reinaldo Rueda, irónicamente, la nómina le queda corta para seguir ejecutando la jugada favorita, porque debe tapar huecos con los jugadores que tienen el potencial para desarrollar su juego habitual. En ese contexto, fue Macnelly Torres el oasis en el desierto que supuso el primer tiempo. Él fue el único jugador verde que logró deshacerse, en ciertos momentos, de esa presión azul. Sin embargo, eso no fue suficiente.

Hasta que llegó el segundo tiempo. Millonarios descargó todas sus energías en el primer tiempo y la presión de la segunda parte no era nada similar a la exhibida en los 45 iniciales. Nacional tuvo espacios y allí el talento individual marcó diferencias. Macnelly y Aldo Leao Ramírez empezaron a recibir más el balón, Matheus Uribe se asoció con ellos y salió de la sombra que supuso para él jugar tan pegado a la línea de cal. Y las bandas, aquellas zonas por las cuales Millonarios hizo daño, fueron aprovechadas por Nacional, sobre todo la de Machado, para inclinar la balanza a su favor.

Rueda recompuso con los cambios y Russo erró

El estratega de Nacional sacó a Dayro, Macnelly y Farid Díaz para meter a Luis Carlos Ruiz, Alejandro Bernal y Andrés Felipe Ibargüen. Con ello, Aldo Leao se corrió unos metros hacia adelante y Bernal, recién ingresado, apoyó los ataques frente a un rival que, resignado a contragolpear, no lo hacía bien. Por otra parte, los cambios de Russo buscaban refrescar una delantera agotada, pero no funcionaron porque el balón casi no les llegaba y cuando lo recibían, la gestión era floja.

Millonarios solo ha sacado un punto de los últimos doce que ha disputado. Russo debe arreglárselas para recargar una batería que no es suficiente para las aspiraciones del club azul en la Liga Águila. Para ello, tendrá que probar y trabajar con lo que tiene para hacer que su máquina, con un potencial de crecimiento impresionante, se muestre más competitiva de lo que ya ha sido.

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