La Arena Condá recibió con alegría y nostalgia a Atlético Nacional. El encuentro de ida de la Recopa Sudamericana supuso una oportunidad para que Chapecoense mostrara cómo ha lidiado con aquella fatídica tragedia aérea del año pasado, donde murieron 71 personas en Colombia, frente al rival que debió enfrentar en la final de esa Copa Sudamericana. El encuentro fue una fiesta completa que terminó con una victoria del equipo local y la ratificación de su recuperación deportiva. Para los Verdolagas, la derrota dejó muchas dudas sobre el funcionamiento colectivo, muy lejano al del año pasado.

Reinaldo Rueda mandó al campo su habitual 4-2-3-1 sin Matheus Uribe, que estaba suspendido. Su equipo intentó jugar como siempre lo hace, pero no pudo porque Wagner Mancini, entrenador de Chapecoense, descifró la clave para hacer el partido favorable para los suyos: la intensidad. El club de Santa Catarina comenzó a presionar la salida rival para provocar el error. Si el defensor de Nacional lidiaba con su primer marcador, se encontraba luego con que los mediocampistas de primera línea siempre estaban referenciados, razón por la cual tenían que abrir la cancha y, al final, mandar pelotazos buscando a los atacantes.

En este contexto, el balón pasaba poco por los pies de Macnelly Torres

El asedio de Chapecoense no paró ni un segundo durante toda la primera mitad y empezó a darle ventajas en ataque, donde encontró en sus laterales, Reinaldo y Apodi, la profundidad para herir a un equipo cuyo fútbol cada vez era más incierto y desordenado. El partido, como el de Guayaquil, era incómodo para Nacional.

En ataque, cuando el balón llegaba a los pies de Andrés Ibargüen o de Macnelly Torres, Nacional careció de velocidad para ejecutar las jugadas. Eso obedeció a los poca movilidad de Alejandro Bernal, la incomodidad de Dayro Moreno en la banda derecha y el poco aire que tuvo Luis Carlos Ruiz por el carril central. Incluso, el gol de Nacional sale de una serie de rebotes donde se evidencia que al equipo le está costando producir en espacios reducidos y tiene un ataque posicional, hasta ahora, ineficiente. El dilema del nueve le está generando un dolor de cabeza a Rueda. Allí, Chapecoense aprovechó para presionar intensamente y recuperar el balón rápido para no dejar jugar al rival donde sabe hacerlo.

Reinaldo no ha encontrado tampoco un extremo derecho fiable

Chapecoense aprovechó los momentos que tuvo para hacer daño, compitió como pudo y se llevó un botín importante para el partido de vuelta. La táctica de asedio fue exitosa para sacar un resultado positivo frente a un rival que sigue probando cosas para volver a dar de que hablar en América. El tiempo corre y abril es el mes con menos tiempo de planificación para Nacional, por la cantidad de partidos: ocho en treinta días. Rueda y un desafío nuevo, de esos que abundan en estos días en el fútbol colombiano.

Fotos: NELSON ALMEIDA/AFP/Getty Images

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