El Once Caldas, el pobre blanco blanco, atraviesa el bosque guiado por una luz tenue cuya potencia parece ser menor partido a partido. Su idea de juego lo guía y está a punto de sacarlo de la oscuridad por momentos, pero luego vuelve a perderse. Michael Ortega y Elkin Soto tratan, a partir de sus conocimientos, de lograr el objetivo de jugar bien y ganar. Sin embargo, no es suficiente. Los errores defensivos y las imprecisiones en ataque tiran por la borda todo ese trabajo. El equipo de Manizales necesita soluciones para sobrevivir antes de que se le acaben las provisiones.

Los problemas defensivos y de salida

El punto flaco del campeón de la Libertadores de 2004 es su sistema defensivo. Hernán Lisi ha probado con líneas de 3 y 4. Con ambas ha tenido el mismo problema: las bandas. Los rivales lo han aprovechado y atacan al equipo por esas zonas donde encuentran mucho espacio para crear.

A ello debemos sumar que el entrenador argentino del Once Caldas pretende que su equipo salga jugando con el balón a ras de pasto, pero allí se encuentra con otra dificultad y es que sus defensores no son buenos haciéndolo. La evidencia es cuando el contrario ejerce presión alta, pues ninguno de los centrales se arriesga a conducir hasta el centro del campo para desahogar, y al no encontrar receptores, o pierden el balón o envían pelotazos que terminan en tierra de nadie.

Poca movilidad y nula generación de líneas de pase

Otra de las dificultades del blanco blanco radica en la poca movilidad de sus mediocampistas y delanteros, que también dificulta la salida. Cuando Michael Ortega y Elkin Soto logran asociarse, hay un motivo de ilusión. Si no lo hacen, los jugadores se quedan muy quietos en sus zonas. Eso provoca que quien lleve el balón tenga que transportarlo más de lo necesario y a la larga termine perdiéndolo antes de llegar al área.

No obstante, debe mencionarse que hay un jugador que se está sacando su dinámica a relucir: Luis Sinisterra. El extremo izquierdo de 17 años desahoga por momentos a su equipo y le facilita el trabajo a Ortega. Traza diagonales, encara y entra al área, ya sea para centrar o buscar un remate.

El club de Manizales solo ha ganado doce puntos de 33 posibles en esta Liga Águila

El Once Caldas no ha sabido cómo lidiar con sus dos más grandes dificultades, el mecanismo fallido de salida y la poca movilidad en campo contrario, y sus oportunidades de clasificar a una fase final del torneo después de dos semestres de ausencia parecen lejanas. La espesura del bosque parece dejar en el olvido al pobre blanco blanco, cuyos aficionados lo único que esperan es volver a ser el equipo que cautivó América en aquel mágico primer semestre de 2004.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *