El perfil del futbolista polivalente es determinante y preponderante en la confección de una nómina profesional. Para los entrenadores dicho recurso se antoja valioso, tanto para la rotación como para momentos específicos de un partido, caso de una lesión o una deficiente respuesta de un habitual titular. Y así transcurrió, por 29 años, la carrera futbolística de Henry Rojas. Completando más o menos minutos en diferentes clubes, su rol era, principalmente y en el buen sentido de la palaba, de relleno. Como lateral, interior, mediapunta o extremo, Rojas siempre estuvo dispuesto a las órdenes de urgencia del entrenador. Hasta que Miguel Ángel Russo confió en sus facultades un valor pletórico dentro del sistema de juego de Millonarios. Con una libertad especial, el tolimense se está destapando como todocampista.

Indudablemente, el mayor impacto de Henry Rojas en Millonarios es a nivel táctico. Una vez el cuadro embajador opta por la presión, el robo adelantado o la recuperación tras pérdida, quien la comanda es el segundo pivote. Rojas selecciona el momento ideal para salir de posición, subir líneas e ir con ahínco a recuperar la pelota, escoltado por un Jhon Duque que cubre todo el ancho de su espalda. Que salga a morder con tanto poder representa para Millonarios ejercicios defensivos altos eficientes, haciendo gala del armonioso sistema de ayudas que practica.

Nadie había depositado tanta confianza en Rojas como Russo ahora mismo

Pero lo que motiva a Millonarios a salir de zona de confort es el trato de balón, y ahí Henry Rojas cobra el mismo peso pero con otro símbolo, siendo el líder en una fase de juego más. Los de Russo también conocen el repliegue medio y saben transferir la posesión, por lo que no estamos hablando de un conjunto dominador y presionante, sino que se explica perfectamente en la figura de Rojas. Esta explicación sirve para aclarar que al referirnos a “trato de balón” hablamos de lo cualitativo, no de lo cuantitativo. En ese sentido, promediando un 50% de posesión, Millonarios circula el balón con criterio, hace uso tanto del cambio de orientación como del pase largo –fundamental el preciso golpeo de nuestro protagonista– y pierde la pelota donde más le conviene.

Expuesto lo anterior, cabe reseñar que el salto más grande que ha experimentado Rojas como mediocentro ha sido en la toma de decisiones. Enlazar con los atacantes, trazar opciones de pase verticales, adueñarse de la bola en salida, ejercer de continuador o abrir su posición para cubrir en transición ataque-defensa a Deiver Machado; decisiones consecuentes y equilibradas bajo su función de futbolista cerebral. Así pues, Henry Rojas vive una renovación con Miguel Ángel Russo que resulta imprescindible para las tres partes vinculadas.

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