El dato es aterrador: desde el 29 de marzo de 2016, un delantero de la absoluta colombiana no sabe lo que es marcar un gol. Y poniéndolo todo en perspectiva, aquel día Ecuador no puso oposición alguna. Fue una selección de mínimos. Tanto es así que una de las estrellas del 3-1 en Barranquilla fue Sebastián Pérez, situando el desarrollo del partido y la recarga del rival. Colombia afronta esta doble jornada de Eliminatorias, sobre todo tras la noticia de la baja de Radamel Falcao García, con la fe bien puesta en sus atacantes. Cada uno, con sus puntos a favor y sus puntos en contra, tiene cabida. El interrogante recae en el hueco y en la función.

José Néstor Pékerman, seguramente, por insistencia, convocatoria y creencia puesta, opte por el 4-3-3 de los últimos compromisos. En ese sentido, dos nombres, caso de Juan Guillermo Cuadrado y James Rodríguez, se hacen fijos dentro de la alineación. Así que la principal intención de este artículo será tratar a los cuatro delanteros citados para estos partidos eliminatorios desde la diferenciación en la contribución ofensiva como referencias en punta.

Colombia tiene un problema en la posición del delantero centro

En primer lugar Carlos Bacca, protagonista con dos goles del citado 3-1 contra Ecuador de hace 359 días. A partir de su movilidad y actividad, el porteño se hace muy rentable desde la activación de la zurda de James, tanto en el envío al área, por su desmarque al primer palo y recursividad anotadora, como en el último pase, por su ruptura. Dicho lo cual, en mejores o peores estados de forma, Bacca no ha llenado con su fútbol en la presente Eliminatoria. Sucio en el control, pesado en la arrancada y errante en la definición, el saldo de Carlos Arturo con la selección es más negativo que positivo.

Y citando la zurda de Rodríguez, otros dos nombres capaces de activarla eficientemente son Miguel Borja y Duván Zupata. El centro al área fue, es y será siempre un recurso al que apelar, y tanto Borja como Zapata, siendo el primero menos agresivo que el segundo para atacar el balón, pueden convertir un simple envío al área en remate a portería. De este modo, son dos delanteros centro que comparten la minúscula autosuficiencia y el pequeño abanico de movimientos, por lo que la diferencia entre ambos suscita en su físico, en su lectura y en sus cifras goleadoras. Mientras Zapata con su presencia hace más directo y clásico el camino, Borja se adoctrina del sistema. Mientras Zapata empuja defensas, Borja las trabaja. Mientras Zapata se para en el punto de penalti, Borja merodea el área. Y mientras Zapata no concreta gran masa de lo que genera, Borja sí.

Bacca, Borja y Zapata son remate; Muriel, juego

Seguramente Luis Fernando Muriel sea el que mejor active los que hay por detrás, sobre todo en el cometido de potenciar a James Rodríguez. El tomasino, a la fecha, es una verdadera amenaza, por su visión a portería, su uno contra uno, su gusto por la pared y, en especial, su dulce presente con la red. De los cuatro, Muriel es quien cuenta con las tremendas facultades técnicas para ofrecerle un salto de calidad al ataque como punta de lanza. Hace tiempo que no sabe lo que representa serlo, pero la selección viene reclamando hace tiempo, desde Falcao, una figura ofensiva a la que mirar y sobre la cual pararse en el área. Alguien que, por sí solo, gane metros y deje la puerta abierta a cualquier sorpresa. Y ése es el delantero de la Sampdoria.

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