–Hay algo de mística en el Deportivo Cali que hizo que me enamorara perdidamente de esa gran institución.

Es difícil pensar en un fabricante de mitologías tan eficiente como el Universo Fútbol. 90 minutos le son suficientes para crear héroes, villanos, genios, guerreros y hazañas. Mentiría quien dijera que esto sólo va de futbolistas. En ocasiones, la mística de un escudo trasciende el rectángulo verde. Y es por esto que Nelson Bobadilla lleva al Deportivo Cali en la sangre.

      –Yo pienso que parte de la grandeza del Deportivo Cali se deriva, primero, de sus dirigentes. El Deportivo Cali es el único equipo en Colombia con unos dirigentes de los cuales sus hinchas se sienten orgullosos. Probablemente los mayores ídolos del Deportivo Cali son don Álex Gorayeb y don Humberto Palacios. Eso nos hace grandes: la fortaleza institucional. Nos hace grandes ser el único club con una estructura que le permitió blindarse de dineros de dudosa procedencia.

En esta historia, el personaje de leyenda es la dirigencia de un club, la misma que fue capaz de poner a raya a las fuerzas oscuras de los años 80. En esta historia, los héroes no estuvieron en la cancha, sino en el escritorio. Es así como el Deportivo Cali no se conforma con ocupar un lugar en el mundo, sino que lucha a diario por merecerlo. Y con esa misma hidalguía lleva de la mano a los talentos del mañana.

      –Desde luego que me siento orgulloso de todos los canteranos del Deportivo Cali. Todos hacen parte de nuestra genética, nuestro ADN, nuestro compromiso con la sociedad: formar ciudadanos de bien. Me siento orgulloso de ellos aunque no les haya ido bien en el club, como me alegra que al ‘Riflecito’ Andrade le esté yendo bien en México. Al Deportivo Cali lo hace infinitamente grande el perseguir unos valores éticos fundamentados en la familia caleña que hoy le permite tener más de 3 mil muchachitos haciendo fila para prepararse y llegar a ser profesionales, con un fundamento moral que siempre ha distinguido al canterano del Deportivo Cali.

El gran aporte de la ética aristotélica reside en la distinción entre el hacer y el actuar. Se ‘hace’ algo para alcanzar un fin; mientras que se ‘actúa’ por el actuar. Actuar bien es en sí mismo un fin. Un fin que ha de valer más que cualquier victoria.

      –Me siento orgulloso del Deportivo Cali cada vez que un canterano triunfa en el exterior. Cada vez que logramos un triunfo en la sub-15, en la sub-17. Cada vez que el Deportivo Cali sale con la cabeza en alto en los momentos más difíciles. Cada vez que aumenta su patrimonio gracias a la inversión en los centros deportivos, las sedes sociales, el estadio. Cada vez que el club sigue confiando en su estructura democrática como mecanismo de limpieza y transparencia. Todos valores que apuntan a la grandeza más que la victoria misma.

En este estado de cosas contaminado por el todo vale, las formas guardan sublevación y dignidad. El cómo importa, y es esa precisamente la esencia del Deportivo Cali.

      –Uno no se siente orgulloso de la victoria sino del cómo llegó a esa victoria, qué hay detrás de esa victoria. Más que el título del 2015, me pareció una gesta hermosísima ver a Fernando Castro celebrar de nuevo. Ver a unos muchachos que estuvieron en el club desde los 10 años, y que celebraron tantos títulos en inferiores, celebrar un campeonato profesional. Ver a Yerson Candelo llorar de felicidad.

      –Nelson, ¿qué significa ser hincha del Deportivo Cali?

      –Es entender que el fútbol no es sólo fútbol, y que el triunfo no se debe alcanzar a cualquier coste. El fútbol, como cualquier otra actividad, es compromiso y responsabilidad social.

One comment

  1. Estoy de acuerdo con esa forma de pensar. Pero también hemos tenido dirigentes muy malos como Rodrigo Otoya que casi acaba con el club.apoyo al actual presidente Alvaro Martinez pero creo que las obras en el estadio van muy lentas

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