La Superliga, que es el puntapié del año futbolístico en Colombia, lanzó indicios de lo que podría llegar a ser el DIM de Luis Zubeldía y de la presumible ocupación espacial entre Christian Camilo Marrugo y Juan Fernando Quintero. Bajo un 4-2-3-1, donde la constante era la polarización de juego por la banda derecha con Marrugo y Quintero más el posterior cambio de frente al lado débil con Hechalar como figura a herir, el DIM acercó a su afición y a la gente del fútbol a una versión que gustó por amplias fases, pues se trataba de un equipo hecho por futbolistas y con la visible mano de su entrenador. No obstante, la Liga arrancó, Zubeldía apreció una saturación funcional y el DIM se reformó en el camino.

Gran porcentaje del éxito actual del Independiente Medellín tiene como nombre clave a Christian Marrugo. El capitán del barco, como futbolista jerarca que es, está consumando un rol que lo hace renunciar a sus vicios de todocampista como también es de real trascendencia para el sistema poderoso. Desde la posición de mediocentro, Marrugo es el motor y la salida del DIM. Con la misión de facilitar y simplificar las cosas, el cartagenero es el encargado de ayudar a los centrales a sacar la pelota, de dar el pase de gestión y de rodear el ataque por detrás de la línea del balón. Marrugo está fuera de concurso de decidir o condicionar el juego, sino de guiar. Está resignando a muchos bienes por la conveniencia de todos.

Marrugo ha venido sumando muchos toques en la base de la jugada

Y en ese nuevo rol hay dos hombres que han centrado sus poderes más que nadie: John Hernández y Juan Fernando Quintero. La Goma, como extremo derecho, está aligerando el ritmo ofensivo desde su masiva presencia en el frente de ataque, ofreciendo mínimo dos desmarques por jugada, compensando las cargas sobre los picos del área y regalando cifras chocantes a las de un centrocampista. Sin duda, juega menos atado y su ida y vuelta cobra mayor importancia. Quintero, en cambio, perdiendo fuerza en la gestión y gestación de la jugada, está enfocado a los últimos metros, a la determinación y a la estocada final. Lejos de su mejor tono físico, Juan Fernando acepta su papel bien arriba, prescindiendo del enganche perfecto al enganche que cambia escenarios, partidos y resultados.

De este modo, tras varios encuentros con Marrugo abajo, el Independiente Medellín es un conjunto establecido en su ataque estático, en su número de alturas y en su generación de ocasiones de gol, más allá de que el delantero centro sea Viola, Nazarit o Caicedo. Christian está dotando al DIM de ese gen competitivo para saber cuándo hay que atacar, cuándo hay que correr o cuándo hay que calmar. El balón circula a tempos acompasados. Asimismo, el DIM no se ha visto lastimado en labores defensivas, pues hablamos de un jugador que suda la gota gorda como ningún otro porque su hambre de victoria es incalculable. El Marrugo más reducido futbolísticamente es el Marrugo más grande en cuanto a carácter. El 17 es leyenda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *