Minuto 91. Fernando Arce, Cristian Pellerano y Fidel Martínez se acercan para tomar la pelota, pero Duvier Riascos lo tiene claro: él debe ser el héroe de semejante gesta. El mejor jugador del partido está a 11 pasos de llevar a los Xolos de Tijuana a una histórica clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores de América. El porteño retrocede más allá de la media luna mientras mira atento a Victor. Toma carrera con pasos cortos, gira su tobillo hacia la derecha del guardameta que está vencido, mientras el balón vuela a media altura con dirección a portería… pero la pierna izquierda del arquero brasileño aparece milagrosamente para evitar la anotación. El Atlético Mineiro de Ronaldinho, Bernard y Diego Tardelli se jugará ante el Newell’s de Gerardo Martino el pase a la final.

Duvier Riascos aterrizó en la frontera mexicana después de enseñar cosas interesantes en su paso por el Puebla. En Tijuana, La Culebra demostró ser el complemento ideal de Alfredo Moreno en uno de los mejores equipos que la Liga MX ha visto en la última década. La escuadra de Antonio Mohamed se caracterizaba por su extrema solidez, su competitividad y el ritmo fulgurante que imprimía en todos sus encuentros. Sacando provecho del césped sintético del Estadio Caliente, los Xolos mordían arriba, forzaban la pérdida y atacaban los espacios con un acierto técnico inalcanzable para sus rivales.

En ese contexto, Riascos dotaba a su conjunto de todo aquello que necesitaba: velocidad, intimidación, regate, autosuficiencia y determinación. Actuando como segundo delantero, Riascos era pura profundidad, ya sea cayendo a cualquiera de las dos bandas o atacando directamente el espacio que Moreno generaba arrastrando a los centrales con apoyos entre líneas. Con lanzadores tan determinantes como Fernando Arce y Cristian Pellerano, la velocidad y precisión de los ataques liderados por Duvier fueron un ciclón para todos los rivales que visitarían Tijuana.

En Xolos, Duvier Riascos intimidaba con y sin espacios

Pero aquel equipo no sólo se movía bajo ese registro, ya que cuando jugaban de visitante retrocedían líneas, cerraban espacios y se erigían bajo el manto protector del titánico cuarteto conformado por Arce, Pellerano, Aguilar y Gandolfi. Formando una defensa del área pocas veces vista en el torneo mexicano, los Xolos eran capaces de mantener los nervios aun cuando el rival asediaba. Pero esto no hubiera sido posible sin las actuaciones de Riascos –y en menor medida de Martínez–, quien era capaz de tomar el balón a 50 metros de la portería rival y sembrar el miedo con su habilidad y potencia.

Además de todo lo anterior, el canterano del América de Cali destacó por su frialdad para definir ante el marco rival. Si en el día a día sus cifras fueron más que respetables, su capacidad para aparecer en los partidos importantes estuvo fuera de toda duda. Paradigmático resultó el segundo gol ante Toluca que sellaría el primer título en la historia del Club Tijuana. Un campeonato de liga, dos clasificaciones a la liguilla y un boleto para jugar el máximo torneo continental fue el palmarés cosechado por el valluno.

Si en el torneo doméstico Xolos se presentó como un equipo difícil de batir, su paso por la Copa certificó aquella sensación. Victorias ante el vigente campeón Corinthians y ante Millonarios (por partida doble) en la fase de grupos le llevaron a jugar los octavos de final ante el Palmeiras. Después de empatar sin goles en Tijuana, Xolos se alzaría con el triunfo en Pacaembú con el segundo tanto en el torneo de Duvier. El Atlético Mineiro se presentó como el siguiente escollo. Riascos recogió un pase de taco de Moreno y batió con un disparo potente al primer palo a Victor. Sin embargo, el gol de Luan en el descuento dejaría un empate a dos para la vuelta. En el Estadio Independencia de Belo Horizonte, Duvier jugaría un partido fantástico, intimidando en todo momento al futuro campeón. Iba a banda, guardaba el esférico, dejaba atrás a Richarlyson y a Rocha, y causaba pánico en Réver y Silva. Su gol en el primer tiempo estaba siendo acorde con lo que se veía: Tijuana dominaba y Riascos estaba siendo la figura del choque. Ni siquiera el tanto de Réver cambió la dinámica del duelo, en donde nuestro protagonista no dejaba de ser el motor de un ataque que constantemente se acercaba al arco de Victor. El penal en el último minuto fue un guiño del destino para un equipo que se había mostrado superior al gran favorito.

Pero el fútbol tiene estas cosas y el trágico desenlace marcó el final de una escuadra que llegó a jugar muy bien a esto. Siempre quedará la sensación de que Duvier será más recordado por lo que pudo haber sido que por lo que fue: un delantero capaz de dominar, no solo en la Liga MX sino incluso en la Copa Libertadores. Después de aquel partido, Riascos ha deambulado sin pena ni gloria por hasta seis equipos. En Tijuana saben que no merecía vivir tal depresión.

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