El notable partido de Millonarios en la noche de ayer debería trazar un punto de partida en el objetivo de la 15ª estrella. El conjunto de Miguel Ángel Russo, desde la predisposición, el continuo sacrificio y la orientación defensiva, obró una victoria primorosa para propulsar un proyecto que, pese a recibir su primer golpe bajo en la Copa Libertadores, se ve cara a cara con Atlético Nacional e Independiente Medellín, los favoritos al título.

El Millonarios de Russo tiene apariencia para soñar por la Liga

Millonarios, desde su nuevo 4-4-2, estrenado el fin de semana pasado en Montería, y con la novedad de Duvier Riascos en lugar de Cristian Arango, dominó el partido en el centro del campo, reagrupándose a una altura prudente, pisoteando el ataque americano hacia fuera y marcando una coordinación descomunal línea por línea. De este modo, América estaba completamente ido del partido.

Por otra parte, Millonarios sustentó su triunfo atacando la zona de pivotes escarlata, maltratada para el Clásico con la lesión de Camilo Ayala, el nexo en la elección defensiva de medio equipo replegar y medio equipo apretar. Su reemplazo fue Jhonny Vásquez, que adolece de la agresividad y carácter del mediocentro ausente. Cada recepción por las inmediaciones suponía la mayor holgura para entrar en juego, pues había tiempo de controlar, mirar, conducir, volver a mirar y pasar, como si el tiempo se detuviera. La clave para desmoronar pronto al América con el 2-0 fue Henry Rojas, quien olió la sangre y se convirtió en pieza capital en todas las fases del juego albiazules.

El más joven de los 11 rojos cargó gran responsabilidad ofensiva a su espalda

Sin embargo, como no se podía esperar, la nota más alta en el América la sacó Juan Camilo Hernández, siempre desprotegido por Yorleys Mena en la frontal. El niño maravilla demostró que analiza los partidos a un nivel no comúnmente autorizado a esa edad, debido a que con el marcador en contra y el balance anímico decaído por los resultados del planteamiento inicial, se vistió con la capa de líder ofensivo y tomó las mejores decisiones en beneficio del ataque. ¿Cuáles fueron? Alejarse de la pelota, amenazar la espalda del mediocampo embajador con una opción de pase, acompañar las aproximaciones en el pico del área y, por si fuera poco, proveer de balones interesantes tanto a Mena como a Angulo.

El envite llegó a su “fin” al minuto 60, con el 3-0 en el marcador y el mensaje entre líneas de Hernán Torres con la sustitución de Anderson Zapata por Juan Camilo Hernández. Entre los futbolistas rojos, caló como si no hubiera oportunidad posible de remontar. Desde entonces, sobró 1/3 parte del encuentro, que evidenció el musculoso armazón del repliegue albiazul y la previsibilidad roja sin Lucumí y el Cucho, dos futbolistas que mejoran la jugada y/o producen ocasiones en un pestañeo.

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