Desde que Juan Carlos Osorio puso un pie en el Atanasio Girardot, Atlético Nacional dio inicio a una generación y un modelo ganador. Así, con sus altos y sus bajos, el último lustro presenta postales del verde de la montaña por doquier, levantando copas y dominando el fútbol colombiano. Ha sido tan normal que ya lo hemos interiorizado. Lo que no es normal es que Nacional, hoy por hoy, también lo haga con su equipo emergente.

Algún indicio de esto hubo el semestre pasado cuando, forzado por su compromiso por Mundial de Clubes, Nacional alineó un equipo lleno de juveniles para enfrentar a Santa Fe por la semifinal de Liga. Liderados por Sebastián Támara y Juan Pablo Ramírez, aquella camada de niños demostró durante 90 minutos que saben en lo que creen y están convencidos de ello.

El equipo emergente conserva la mentalidad y las formas del once de gala

Ayer, en el estadio Daniel Villa Zapata, la sospecha se confirmó. Los están clonando. Reinaldo Rueda y Bernardo Redín han transmitido un mensaje que ha calado hondo, hasta la última consciencia del vestuario. Y ayer los marginados del domingo a domingo lo demostraron así. Ayer la mentalidad ganadora de Luis Carlos Ruiz fue la misma de Dayro Moreno, y la convicción de Elkin Blanco respecto a las formas fue la misma de Diego Arias.

Como hiciera el primer equipo, Mariano Vázquez, Andrés Felipe Ibargüen y Luis Carlos Ruiz danzaron en las cercanías al área, hubo sincronía total e hicieron ver fácil derribar a Alianza Petrolera. Y aunque el marcador así lo sugirió, el equipo de Jorge Luis Bernal no es presa fácil. El conjunto aurinegro tiene en Juan David Ríos un centrocampista dinámico; en Alex Castro y Estéfano Arango un par de mediapuntas correctos; y, en César Arias, un delantero sagaz.

Pasa que, como muchos otros grandes equipos, este Alianza Petrolera tiene el infortunio de toparse con uno de los grandes equipos en la historia de nuestro fútbol. No importa si se trata de un equipo alterno: todo el que viste la camiseta de Atlético Nacional compite lleno de la confianza en un proyecto que, después de ganar, ya piensa en volver a hacerlo.

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