Veinte fueron el número de anotaciones de un niño endemoniado que, a base de fútbol, a los 15 años de edad que tenía cuando debutó, despejó miles de miradas a su alrededor. No era normal el acontecimiento y mucho menos cuando hablamos de que en su primer año regaló tres goles y nueve asistencias jugando de mediapunta con funciones de interior. La misión de Juan Camilo Hernández, en ese preciso instante, era nutrir de balones a Leonardo Castro en el Deportivo Pereira, donde cada movimiento vertical significaba una ocasión de gol.

Los mejores momentos del Cucho se originaron en todo el frente del ataque. Hablamos de un futbolista que, de mejor o peor rendimiento, ofrece las mismas soluciones para un ataque que necesita crear ventajas previo al disparo, pues sus mediapuntas y delanteros no están conectados de provocarlos individualmente, caso aparte del dulce presente goleador de Martínez Borja. Pese a su corta edad, estamos hablando de alguien que pinta a una posible evolución ajena a lo normalmente identificado en el panorama nacional.

Juan Camilo Hernández llegó al América de Cali con el compromiso de ser un plus en el sistema ofensivo del América. Hernán Torres necesita de un jugador que, además de detectar resquicios, destrabe partidos saliendo del banquillo. El Cucho puede ser uno de ellos, aunando explosividad y determinación que, por el momento, es lo más importante que necesita el América. De esta guisa, alteraría poco o nada como titular, debido a que su presencia no modifica la actividad defensiva de los diablos rojos.

El pereirano desborda por el carril central con bastante asiduidad

Aunque se acople, por rol y ubicación, en los cuatros puestos de ataque del esquema escarlata, donde mejor encaja su potencial, a día de hoy, es por detrás de Cristian Martínez Borja. En el juego posicional de Hernán Torres, el segunda punta es la pieza más liviana, a nivel de movilidad y ductilidad, y el Cucho hace su fútbol funcional, en gran proporción, por ello. En ese orden de ideas, además de entender el cómo se juega, tiene el recurso de su regate por dentro y de combinarlo con la fricción, pues no le teme venir al choque y mezcla recursividad con resolución. En espacios reducidos, como en contragolpes, Juan Camilo saca a relucir su capacidad en enfrentamientos  individuales, donde más está marcando diferencias pese a ser un crío.

Cuando salta al campo, Hernández es el que más se mueve

Millonarios tiene una seria dificultad en su lateral izquierdo y central derecho. Tanto Déiver Machado como Pedro Franco no están siendo del todo fiables para la retaguardia embajadora, por lo que Hernández, desde su atrevimiento e impulso de cara a sendos sectores, puede llegar a ser determinante. El Cucho lee fantásticamente bien el juego entre líneas y no cesa de proponer alternativas, así que lo normal sería que produjera fútbol en determinadas zonas, por lectura, olfato y peligro al gol.

¿Hernán Torres es consciente de lo que tiene a su poder? Seguramente. El exentrenador del Tolima, Millonarios y DIM ha llevado pasito a pasito el tema Juan Camilo Hernández, reintegrándolo temporalmente a la dinámica del América y reconociendo que tiene a su mano una carta que ningún otro equipo presume tener. La cuestión no es de minutos, sino de la fuerza que puede llegar a imprimir Hernández en los compromisos. Por esto y mucho más, se espera que tenga protagonismo en el Clásico de hoy.

One comment

  1. Hay un error de redacción en la 3er línea del primer párrafo. Hablando del «Cucho», yo creo que América desperdicia un hombre en ataque jugando con Farías, que no aguanta bien y además no incide en el juego; así, si pone al «Cucho», América se convertirá en un equipo mucho más peligroso de lo que ya es.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *