Corría el año de 1952, era un lunes 23 de junio y llovía en Nueva York. Sugar Ray Robinson tenía planeado medirse ese día frente al campeón del peso semipesado Joey Maxim. Robinson, que en ese entonces era dueño del título de campeón en el peso medio, sabía que las diferencias de peso y masa muscular –alrededor de 6 kilogramos menos que Joey Maxim- no iban a ser tan decisivas en su combate mientras sus piernas tuvieran la fuerza necesaria para responder al máximo el mayor tiempo posible. Sin embargo era lunes y llovía; la pelea que se llevaría a cabo en el estadio de los Yankees sería reprogramada al miércoles 25.

De la lluvia al calor inhóspito. Era miércoles y el sol hacía de ese 25 de junio el día más caliente en la historia de Nueva York. Sugar Ray Robinson estaba en problemas y no lo sabía. El combate empezó y por más de 10 rounds los dos boxeadores no lograron someter a su rival. En ese round el referí tuvo que ser sustituido por agotamiento. El sol era inclemente y Robinson lo supo en el onceavo episodio cuando logró conectar un derechazo en la mandíbula de Maxim. En un estado normal ese hubiera sido el final para el campeón del peso semipesado. Sin embargo, cuando Sugar Ray intentó abordarlo como siempre hacía, se dio cuenta de que sus piernas ya no respondían. De aquí en adelante la pelea es apenas una anécdota.

En el deporte los elementos exteriores afectan el rendimiento. No hay duda de eso. Desde la temperatura hasta la altura del lugar de competencia. En cada deporte y deportista el término de ventaja o desventaja siempre varía. No obstante, en el fútbol estos factores tienen repercusiones serias en los resultados finales. No es lo mismo jugar en Buenos Aires que hacerlo en Barranquilla. No es lo mismo ir a Río de Janeiro que ir a jugar a La Paz.

La altura de La Paz ha sido un auténtico verdugo para los equipos colombianos en lo que va del siglo

Los equipos colombianos lo saben muy bien: jugar a 3.625 metros sobre el mar es una empresa colosal. Allá en el estadio Hernando Siles, nombrado así por ese presidente que tuvo que dejar su mandato en 1930, cuatro años después de obtenerlo, por los crecientes murmullos de un supuesto golpe de estado, los equipos colombianos saben lo que es sufrir. Su rendimiento en la capital boliviana en el siglo XXI ha sido realmente decepcionante: de los seis encuentros que se han jugado allá, cinco por Copa Libertadores y uno por Sudamericana, ninguno se pudo ganar.

Los datos son atropelladores: de cinco encuentros por Libertadores, cuatro dejaron por saldo derrotas y tan solo uno logró sacar un punto. Mientras que en la Sudamericana, Atlético Nacional empató en el 2016 con Bolívar a 1 gol.

El verdugo es siempre el mismo: Bolívar. Equipo que sin pena y ni gloria aprovecha la ventaja que significa jugar a esa altura. Sus jugadores se convierten en conejos inalcanzables, sus disparos son apenas un resoplo de viento para los arqueros y lo que parece increíble: su resistencia es maratónica.

Pero mejor veamos específicamente como le ha ido a los equipos colombianos jugando en La Paz en el siglo XXI.

2002

En esta edición de la Copa Libertadores el América de Cali quedó en el grupo 4 con Bolívar, Deportivo Olmedo de Ecuador y Atlético Paranaense. En esa edición el equipo americano se paseó por el grupo tan solo perdiendo de visita en Ecuador. Ese 20 de febrero, en Bolivia, el equipo dirigido por Jaime de la Pava alcanzó a volar alto cuando en el minuto 24 del primer tiempo se fue adelante en el marcador con un tanto de Edison Mafla. Sin embargo la altura y la expulsión de Fabián Vargas a los 26 minutos del segundo tiempo terminaron inclinando la cancha en su contra y Rubén Tufiño empató el encuentro. Esto era apenas el comienzo de una pesadilla.

2004

Este año el equipo encargado de viajar a La Paz era de nuevo caleño. El Deportivo Cali, dirigido por Bernardo Redín, quedó en el grupo 8 junto con Bolívar, Boca Juniors y Colo-Colo de Chile. El partido disputado en la capital boliviana terminó 1-0 a favor del local. A pesar de perder ese encuentro, el Deportivo Cali logró avanzar de ronda, pues en el Pascual Guerrero se impuso ante los bolivianos por 3 a 1.

2006

Independiente Santa Fe pisó La Paz esperando robarse el botín. De nuevo el verdugo en la altura era Bolívar, equipo que no se cansaba de despachar a los nuestros con poco y nada. En esa edición de la Libertadores el equipo dirigido por Ricardo Gareca había quedado en el grupo con Estudiantes de La Plata, Sporting Cristal y el mencionado equipo boliviano.

Esa noche el equipo cardenal formó de la siguiente manera: Luis Enrique ‘Neco’ Martínez; Pablo Pachón, Nelson Olveira, Francisco Nájera, César Fawcett; Jairo Suárez, Juan Carlos Ramírez, Gabriel Gómez, Mario Gómez; Carlos Hidalgo, José Largacha.

El partido terminó 1-0 a favor de los locales después de un tiro libre en el que el balón quedó sin dueño en el punto penal.

2012

Bolívar para este entonces llevaba en este siglo dos victoria y un empate. Un saldo bastante positivo que solo iba a aumentar en esta edición de la Libertadores. El rival de turno fue el Junior de Barranquilla, el cual no pudo sacarle ni un solo punto de los seis disputados en aquella Copa. Esa vez en La Paz, los dirigidos por José Eugenio ‘Cheché’ Hernández perdieron por 2 a 1. Aquí no solo jugó el cansancio de los jugadores sino que el balón, siempre complicado en la altura, le hizo pasar momentos desagradables al cancerbero Viera.

Ese día el Junior formó de la siguiente manera: Sebastián Viera; Jaider Romero, Anselmo De Almeida, Andrés Felipe González, Héctor Quiñonez; Iván Vélez, Braynner García, Sherman Cárdenas, Maicol Balanta; Giovanni Hernández; Luis Carlos Ruiz.

2016

Noche fatídica para el fútbol profesional colombiano en la Libertadores. Los dirigidos por Fernando Castro sufrieron el partido de inicio a fin. Los jugadores se veían lentos, acomplejados y sin respuestas. Andrés Pérez parecía encadenado al campo, viendo cómo las flechas bolivianas pasaban a su lado sin él poder hacer nada.

Con poco, esa noche Bolívar le propinó cinco goles al Deportivo Cali. Cinco goles que no solo demostraban que jugar en La Paz es una tarea dificilísima sino que además para competir allá hay que ser zorro. El Deportivo Cali de muchas formas pagó esa noche la inexperiencia de sus jugadores jóvenes y se fue a casa humillado.

Ese día el equipo azucarero se paró de la siguiente manera: Ernesto Hernández; Helibelton Palacios, Jhon Lozano, Germán Mera, Felipe Banguero; Daniel Giraldo, Andrés Pérez, Carlos Rentería, Andrés Felipe Roa; Rafael Santos Borré, Harold Preciado.

2016

Catorce años pasaron para que un equipo colombiano lograra sacar un punto en La Paz. Sin embargo, esta vez no fue por la Copa Libertadores sino por la Sudamericana. Ese día el equipo de Rueda sufrió de verdad. Con todo y eso, si hay algo que haya caracterizado a este equipo es su membresía de grandeza, y sin necesitar una gran noche logró sacar un resultado muy positivo.

El equipo de Rueda se paró en la cancha de la siguiente manera: Franco Armani; Daniel Bocanegra, Francisco Nájera, Alexis Henriquez, Farid Díaz; Matheus Uribe, Diego Arias, Macnelly Torres, Orlando Berrío, John Mosquera; Miguel Borja.

Así las cosas, es evidente que a los equipos del balompié colombiano les va mal en la altura de La Paz. Han sido seis encuentros por copas internacionales, dos empates y cuatro derrotas; once goles en contra y tan solo tres a favor. Como al campeón Sugar Ray Robinson, a los equipos colombianos el elemento externo los afecta de sobremanera.

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