Cada 8 de marzo se conmemora la lucha de las mujeres por buscar equidad en una sociedad notablemente machista. Año tras año han obtenido victorias que les han permitido cerrar esa brecha y empoderarse. Sin embargo, la violencia de género es algo que aún sigue muy marcado en determinadas situaciones, como lo es el fútbol.

En el caso colombiano, la Dimayor ya dió el primer paso. La creación de la liga femenina de fútbol profesional obedeció a llenar un espacio ausente que había, a formalizar un trabajo. En ese sentido, organizar un torneo con 18 equipos es de aplaudir.

No obstante, Dimayor tendrá que lidiar con varios retos que determinarán si la liga femenina será una competencia realmente importante para sus creadores o si solo fue por una determinación de la FIFA. En primer lugar, el torneo tiene que tener una difusión televisiva mayor que le permita a los aficionados conocer a los equipos. Luego, los clubes y el ente regidor deben buscar una manera de enganchar a la gente para que vaya a los estadios, seguramente viendo jugar a Santa Fe o a Orsomarso, se rompa el mito de que las mujeres no son buenas jugando. A su vez, la organización debe romper sus diferencias con las instituciones grandes, que al final son las que más aficionados atraen.

Reiteramos que el primer paso ya se dio en Colombia con respecto al fútbol femenino. Cada día traerá su afán, pero los retos más grandes son claros. Igual, no solo es la Dimayor la que debe tomar acciones, el lenguaje machista de los aficionados también debe cambiar. Las mujeres se empoderaron y el proceso no tiene reversa.

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