James aterrizó en Madrid tras un mundial consagratorio. Al llegar a la casa blanca, ya tenía un hueco imborrable en la historia gracias al botín de oro de la Copa del Mundo y por eso su arribo tuvo toda la parafernalia de las grandes estrellas de los mejores clubes. El Real Madrid venía de romper un hechizo de doce años con su competición fetiche, la Copa de Europa, y además del colombiano, había llegado Toni Kroos. Con la salida de Xabi Alonso en las postrimerías del verano, Carlo Ancelotti, entrenador merengue, se encontró con una plantilla en la que hasta cinco futbolistas eran, se habían formado o habían ocupado en su carrera la posición del ’10’. Todos de niveles estratosféricos. ¿Cómo iban a conjuntar todo ese talento?

James llegó a Madrid con vitola de superclase

La solución de Ancelotti fue magistral y el Madrid, durante muchos meses, jugó quizá el mejor fútbol del siglo XXI, FC Barcelona de Pep Guardiola aparte. La clave la tuvo un hombre: James Rodríguez. Organizados en un 4-3-3 en el que Toni Kroos era el hombre más retrasado del mediocampo, James, desde la teórica posición de interior izquierdo, jugó como nunca en su carrera. Quiénes la habían seguido desde sus inicios conocían de su capacidad para jugar al fútbol más allá de las brillantes estadísticas que su zurda regala, pero lo que hizo el cucuteño bajo el mando de Carletto era inesperado para todos: se convirtió en un centrocampista total, dotando de equilibrio a un equipo lleno de artistas gracias a su despliegue defensivo y su lectura de los espacios; y dotó a la gestión del balón del Madrid de una pausa y una cadencia que elevaban la versatilidad madridista hasta el infinito. James hacía coberturas a todos, intercamiaba su posición con cualquiera, participaba activamente de la organización con pelota y sacaba a relucir su zurda de diamante para golear y asistir. Se sobró de fútbol.

Todo cambiaría al año siguiente. Ancelotti se iría y con la llegada de Rafa Benítez, el Real Madrid mutó. Ningún futbolista terminó de estar cómodo en el nuevo régimen. Rodríguez, por ejemplo, encontró que su nuevo entrenador había decidido darle todos los galones del equipo a Gareth Bale y eso significaba entregarle su posición favorita, que es la misma que la de James, aunque uno sea delantero y el otro no, y rebajar su rol a uno menor. Quien era la clave táctica y futbolística de un Madrid alucinante, ahora era un gregario enfocado a resolver con su zurda. Minimizado. James, ante ello, se dejó ir. Completó meses de muy poca activación mental y bajo ritmo de fútbol. Hubo quién llegó a preguntarse si lo de la 2014-2015 había sido una ilusión.

Con Ancelotti, James jugó el mejor fútbol de su carrera

Y así llegó Zinedine Zidane. El francés ganó la undécima Copa de Europa y despertó a un equipo moribundo. Lo hizo explotando al máximo su condición de superestrella histórica e ídolo de varios de sus dirigidos. Los convenció de todo y ha sabido darle espacio a cada uno de sus dirigidos para que tenga su momento. Eso a nivel, digamos, espiritual. En el entramado táctico, su decisión de mayor importancia fue la de entregarle el mediocentro a Casemiro, un especialista defensivo. Como al fútbol solo lo pueden jugar once, y James tampoco estaba en la labor de demostrar lo contrario, el colombiano perdió el puesto con el brasileño. En el nuevo Madrid de Zidane se comenzaron a priorizar nuevas cosas para las que James, enfrentando como interior a Modric y Kroos, y a Bale en el tridente, es menos óptimo que sus contrapartes. Y es normal. Hablamos de las grandes estrellas de sus posiciones, y aunque James también lo sea, por una u otra cosa, Zidane prefiere a los otros.

Pero no tanto como para nunca usar a James. Su golpeo gana partidos al ritmo de los mejores. El entrenador francés simplemente no ve a James haciendo algo parecido a lo de su primer año en Madrid, o no se ve él con el talento o la disposición para crear una estructura similar que lo sostenga. En todo caso, cuando el colombiano juega en lugar de uno del mediocampo, el Madrid invierte la configuración del triángulo y en lugar de ser el típico 1-2, se posiciona en 2-1, con James detrás del delantero, donde potencia la magia de su pierna izquierda. Y ese es su rol: crear ocasiones de gol. Un papel menor de lo que su capacidad le permite, pero vital y en el que el colombiano se siente cómodo y brilla con luz propia. No es titular por lo expresado anteriormente: porque para el mejor Real Madrid que tiene Zinedine Zidane en la cabeza, hay otros jugadores que mejoran las prestaciones de James Rodríguez y porque, en realidad, en su Madrid, la titularidad no es una garantía para nadie: Zizou cree en todos sus futbolistas.

2 comments

  1. ¿Dónde debería ir James? a Munich con Carletto para revivir su mejor momento? a Manchester con Mourinho psrs jugar con Ander y Pogbá? Sería una lástima perdernos un año mas del mejor James, cosa que ya nos pasó con Falcao.

  2. Seguramente Ancelotti sea la apuesta más segura. Fue quien sacó más de él, sabemos que lo quiere y llegaría a ser la estrella del Bayern Munich. El jefe del nuevo ciclo de ese equipazo brutal que es el bávaro. Sin embargo, salir del Madrid suele ser un problema. Los jugadores pueden deprimirse.

    En cambio, el Manchester sería un súper reto. El spotlight de la Premier League, el equipo más prometedor del panorama, el ’10’ después de Rooney, Mourinho, la pieza que le falta al club… etc. Pero no es una apuesta sobre seguro y James necesita acertar.

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