«¡Que viva el fútbol!» es un espacio para hablar de los entresijos de este deporte y, entre todos, discutir y aprender. Todo inicia con una pregunta: ¿Por qué pasa esto u aquello? ¿Qué dinámicas están cambiando el juego? ¿Hacia dónde nos dirigimos? y muchas más. Aquí no intentamos pontificar, sino buscar respuestas. Con curiosidad y, sobre todo, ganas de aprender.

Siempre que se habla de la diferencia entre una y otra época del fútbol, se suele apuntar a cuestiones tácticas o tecnológicas que marcan muchísimos grados de distinción entre el desarrollo del juego; sin embargo, quizás el principal punto sobre el que giran esas discusiones es el físico de los futbolistas. La preparación física, no solo en el fútbol sino en todos los deportes, ha avanzado poderosamente en las últimas décadas. Cada vez es más raro encontrarse con jugadores que no cumplan con estándares propios de un atleta, sobre todo entre más cerca de la élite se esté. Las consecuencias futbolísticas de esa tendencia son muchas y su impacto en el juego es total. Este artículo, no obstante, no tratará sobre ello sino que se tratará de revisar un asunto para nada baladí: ¿Qué significa tener un buen físico en el fútbol?

Desde siempre, la calidad física de los futbolistas fue un baremo importante para los entrenadores, tanto en fases juveniles como en el profesionalismo. Por ejemplo, en Colombia siempre fue famosa la preferencia del Médico Ochoa Uribe por jugadores altos y fuertes, incluso por encima de unos mucho más técnicos. Cualquiera que haya jugado fútbol sabe de las ventajas que esos dos atributos pueden llegar a tener en el juego, lo mismo que la velocidad o la potencia. Son muchísimos los futbolistas que han llegado a jugar a gran nivel amparados en una capacidad atlética muy superior a la media. En fútbol, un gran poderío físico puede llevarte a muchísimos lugares. Aun así, las características especiales de este deporte resultan en jugadores que aunque en términos, por decirlo de alguna forma, olímpicos no posean cualidades realmente destacables, tengan cuerpos que para el fútbol son una bendición.

El fútbol no busca atletas, sino futbolistas: el físico aplicado a este deporte es distinto

Pensemos por un momento en Edwin Cardona. Su figura no es para nada la de un deportista de alto rendimiento, sin embargo su cuerpo es ideal para su estilo de juego: es alto, fuerte y tiene muchísimo equilibrio. Su falta de velocidad y agilidad queda totalmente compensada porque es difícil de mover en el choque, lo que le sirve para proteger el balón y poder eliminar defensas o hacerse hueco para el disparo. Un caso parecido al de Giovanni Moreno, más enclenque, quizás, pero su 1,90 le hacen un futbolista muy difícil de marcar y sus largas piernas le permiten recorrer muchos metros a grandes pasos aunque su velocidad punta sea muy baja. O hablemos de James Rodríguez, cuya resistencia le permite ser uno de los jugadores que mejor media tiene de kilómetros recorridos por partidos, y de Macnelly Torres, del que poco se suele destacar su sorprendente flexibilidad que lo hace capaz de realizar controles y pases en situaciones muy comprometidas. Otro destacable es Juan Camilo Hernández, que tiene un tren inferior potentísimo y muy preparado para el choque. Yendo al extranjero, es paradigmático lo del mejor Andrés Iniesta: un cuerpecito pequeño, débil y lento, pero una capacidad muscular para hacer giros increíbles y una explosividad que lo convertían en un demonio en conducción.

Por otro lado, futbolistas a priori de gran físico como Didier Moreno o Juan Fernando Caicedo, tienen limitaciones en términos de agilidad y flexibilidad que lastran muchísimo su juego. Aunque chocar con ellos es como pegarse con una pared, sus defectos les hacen jugadores mucho peores de lo que podrían ser.

Otro factor a destacar es la resistencia a las lesiones: muy pocos futbolistas en la historia tenían todas las virtudes de Ronaldo Nazario, pero lo cierto es que esos giros anatómicamente imposibles eran… anatómicamente imposibles. Su cuerpo no los resistía y terminaba lesionándose cada dos por tres. Algo que le ocurre a un futbolista de físico espectacular como Juan Camilo Zúñiga.

No basta con ser alto, fuerte y rápido. Ser elástico o resistente son incluso más importantes

Como corolario, el caso más increíble de todos: Iván René Valenciano. Su barriga, y otros factores, limitaron su techo y su carrera, pero incluso con ella el barranquillero tenía aptitudes físicas para el fútbol fenomenales: elasticidad, fuerza, explosividad, equilibrio, resistencia anaeróbica e incluso velocidad. Y, claro, la fuerza de su disparo, que es una cualidad que tiene tanto de físico como de técnica.

6 comments

  1. Nojoda, que bacano que destaquen lo de James porque mucha gente dice que el man es medio flojo y que no corre, pero uno después ve las estadísticas y siempre es de los que más se mueve. En ese sentido me recuerda al Pibe que no corría, pero siempre estaba cerca del balón y se trotaba toda la cancha y al final estaba como si nada, en cambio otros jugadores que se pegan sus carreras detrás del balón solo aguantan 80 minutos y al final no recorren muchos kilometros

    1. Ya que hablas de correr mucho y no soportar los 90 minutos completos, el caso más reciente que recuerdo en Colombia es el de Rafael Carrascal en Alianza Petrolera. Estaba muy, muy presente en el partido, pero sólo duraba alrededor de 60-70 minutos. El resto de tiempo, por el desgaste acumulado, era una máquina de regalar espacios y de tomar malas decisiones, casi que haciendo contrapeso en el sistema de Óscar Upegui. Con el transcurrir del cronómetro, el pase tenía grandes posibilidades de ser vago, en términos de tensión y llegada. Por esto mismo, en mi humilde opinión, es necesario conocer el físico de los futbolistas y saberlos amoldar dentro del campo.

  2. Ahh y también destacar a mi ídolo, Víctor Danilo Pacheco, el gran Pachequito. Ese man tenía un cambio de ritmo a la altura de cualquiera…. otro ejemplo de un jugador sin cuerpo de atleta olímpico, pero con condiciones para el fútbol que lo hacían destacar mucho más allá de la técnica que tenía que de por si era de crack

      1. Yo disiento totalmente. Sherman Cárdenas no tiene un físico para nada bueno en ningún término, creo. Vive de su técnica y su saber jugar. Pacheco tenía cambio de ritmo gracias a unos muy buenos primeros metros y flexibilidad y agilidad. Sherman jamás. Por eso no regatea.

        1. Bueno, bueno… Tú eres de los que hablas de los futbolistas en «tiempo conveniente», y en este caso el primer Sherman Cárdenas, un niño aún, tenía cambio de ritmo. De hecho, también el de La Equidad. Supongo que los años, la pequeña musculatura que ganó en Junior y otras razones le habrán escondido esa gran virtud, perdiendo agilidad así entonces.

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