Steven Lucumí llegaría a primera división con el cartel de futbolista físico, regateador y vertiginoso. Tanto en la sub-20 de 2015 como en el Torneo Águila mostró sus papeletas para abrir la cancha, cerrar la banda, dejar gente tirada y estremecer partidos desde la acción individual. Sin embargo, 7 jornadas después de su debut en la máxima categoría del fútbol colombiano, esa percepción ha cambiado para propios y extraños. El fútbol de Jeison no aglutina únicamente las destrezas del moreno atacante colombiano; Jeison ha demostrado a pasos fornidos su gran valor para conservar la pelota, dotar de pausa al ataque, asociarse y, sobre todo, entender situaciones que no comparecían afines a él.

El saber pausar le facilita tomar mejores decisiones en zona de aceleración

Camino a los 22 años, a Lucumí no le está pesando el reto del América de Cali. Los diablos rojos se juegan dos torneos en su regreso a la Primera A: el de meterse entre los ocho mejores, en busca del título, y el del promedio del descenso, evitando revivir el infierno que sufrió por 5 arduos años. Dicho esto, los primeros detalles de Lucumí han aparecido como mediapunta y desde sus toques. Hernán Torres viene situándolo más centrado en su 4-2-2-2, lo que nos ha permitido observar una compenetración real con Juan Camilo Angulo, lateral derecho, y Brayan Angulo, mediapunta más cerebral. El vallecaucano está necesitando pocos toques para combinar o para pasar y moverse, siendo esta la segunda la más notable para diferenciarlo entre atacante y mediocampista.

No obstante, la clave de todo radica en que Steven se deja caer, como mediapunta más móvil, por las tres autopistas del campo. Quizá tenga una preferencia de perfil por dejarse ver con mayor reiteración en el carril derecho, pero aparecer en la izquierda le da opciones de intervenir a su pierna hábil mirando a portería, sobre todo desde el disparo colocado al palo largo. Por muchos momentos el América practica juego de posición, y él integra la espina dorsal del equipo intercambiando posiciones con todos los que conforman el ataque.

Para Lucumí, las labores defensivas son igual de preponderantes a las ofensivas

Donde también agranda por fuerza su valoración es en el apartado defensivo. El aporte que está sacando Torres de los pulmones de Steven es innegociable. No estamos hablando de un entendido, pero sí de un sacrificado. Correr hacia atrás para completar el dibujo es el sino. Habían ciertas dudas en torno a si podía sostener el rendimiento defensivo de antaño con el ofensivo de hoy. Y, sin duda, lo está bordando.

En todo caso, Lucumí es noticia en Colombia por su diversidad de recursos. Se esperaban novedades jornada tras jornada a través de su capacidad de desborde y aceleración, pero Steven está regalando trazos fantásticos. Es decir, el fútbol le fluye ahora que juega libre. Como si el apilamiento de información y trabajo no le supeditara, disfruta del presente como ningún otro. Desde luego, Steven Lucumí está causando impacto.

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