Reinaldo Rueda llegó en 2015 a Nacional con el reto de ganar la Copa Libertadores, ni más, ni menos. En sus primeros seis meses, el estratega vallecaucano logró consolidar una jugada que le trajo resultados muy positivos y le permitió dominar de cabo a rabo la primera liga que disputó. La sociedad entre el interior derecho (Sebastián Pérez),  el mediapunta (Alejandro Guerra), el extremo derecho (Yimmi Chará) y el centrodelantero (Jefferson Duque), quienes corrían e intercambiaban posiciones, todo mientras tocaban el balón, le dio resultados muy positivos. Luego, bajo esa premisa de juego, dominó el fútbol sudamericano el año pasado.

Marlos, Ibargüen, Berrío, Ibarbo  y Borja también conocían la jugada y la ejecutaron a la perfección en la Copa Libertadores de 2016

En el primer semestre de 2017, la jugada favorita de Nacional se sigue ejecutando, a pesar de que ni Duque, ni Chará, ni Pérez, ni Guerra continúen en el club. El secreto de Reinaldo para mantener este automatismo es adaptar la plantilla a esta jugada predilecta. Bajo su mando, Macnelly comenzó a hacer cosas que no hacía antes, como pisar constantemente el área, cambiar de rol con el centrodelantero cuando la situación lo requiere. Asimismo, Bernardo Redín, que como entrenador principal del equipo ha dejado claro que sabe lo que Rueda quiere y lo ejecuta a la perfección, le ha pedido a Aldo Leao Ramírez que recorra más metros de los que está acostumbrado y lo ha hecho bien, incluso mostrando una entereza física envidiable a sus 35 años.

Otra de las claves ha estado en encontrar los defectos de la jugada y tratar de corregirlos lo más pronto posible. Uno de ellos estaba en el trabajo de Cristian Dájome que, siempre pegado a la banda, aportaba muy poco en la ejecución de la jugada. En esos encuentros del comienzo del semestre, el peso de la producción ofensiva cayó en Macnelly Torres y sus pases, que igual no dejan de ser una opción viable.  No obstante, Matheus Uribe, que llegó para el semestre pasado como reemplazo de Sebastián Pérez y fue el mejor jugador de Nacional en el Mundial de Clubes como mediocampista, está tomando la posta de Chará y Berrío como extremo derecho. El cambio tuvo un efecto más positivo de lo que se esperaba porque a Uribe solo le ha bastado con dos encuentros para ganarse la posición. Seguramente esté ahí, por lo menos, toda esta temporada.

Matheus corre al espacio cuando debe y se mete al carril central cuando la jugada lo pide

A su vez, Dayro Mauricio Moreno ha tenido un proceso de adaptación notable, pues gran parte del éxito de la jugada depende de cómo salga el centrodelantero a pivotear, arrastrando marcas, para que alguno de sus compañeros, que ya viene corriendo, entre al área con espacio.

Por otro lado, debe decirse también que la profundidad de la nómina de Nacional, en ciertas posiciones, le permitirá seguir ejecutando la jugada cuando alguno de los protagonistas principales no esté. Dos ejemplos de ello son Luis Carlos Ruiz, un delantero muy activo y con una capacidad tremenda de asociación, y Alejandro Bernal, quien dio muestras de estar recuperando su mejor estado de forma en el encuentro contra La Equidad. Asimismo, se antoja interesante ver cómo pueden calar en el sistema  el argentino Mariano Vázquez y el juvenil Daniel Lloreda.

Por ahora, el sistema está a salvo y sigue funcionando como si hoy fuera el primer día de la era Rueda-Redín. El margen de crecimiento de Nacional es altísimo, sobre todo si tenemos en cuenta que la jugada favorita verdolaga está funcionando y cada día es más efectiva.

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