El mercado de pases del Deportivo Cali en el segundo semestre del año pasado se vio marcado, especialmente, por tres nombres: Camilo Vargas, Abel Aguilar y Mayer Candelo. El primero venía a mejorar el nivel de la portería azucarera, acusada por la irregularidad tanto de Luis Hurtado como de Ernesto Hernández; el segundo a maquillar una posición lastimada como la del acompañante de Andrés Pérez en el doble pivote; y el tercero retornaba más de 10 años después a la que fue su casa. Sin embargo, con poco ruido, en ese mismo periodo de contrataciones se concretaba la inscripción a la plantilla profesional de José David Lloreda, canterano del Cali y quien venía de convertir 10 goles en 16 encuentros con el Cúcuta Deportivo por el Torneo Águila.

Lloreda promedia esta temporada 27,8 intervenciones y 11,6 kilómetros recorridos por 90 minutos disputados

Para Lloreda, por la multitud de mediapuntas, sobre todo en este 2017, y el esquema predilecto de Yepes en su primera aventura como entrenador, no se presumían muchos minutos. No obstante, poco a poco se fue haciendo un hueco tanto dentro de las convocatorias como de las alineaciones, gracias a su persistencia. Para los centrales rivales era, es y será frustrante defender este prototipo de delantero; no da pelota por perdida, coopera en la presión, facilita salidas en largo y gana metros por sí mismo. Estamos hablando de un futbolista que trabaja. Y mucho.

Cortuluá y Patriotas son dos claros ejemplos de lo referenciado. Aquellos días, por largos pasajes, el Cali ofreció una imagen entre aburrida y decepcionante en términos de proposición, pero fue Lloreda quien se erigió como la figura rescatable dentro de un equipo que está lejos de serlo aún por ausencia de ocupación de los tres carriles, movilidad sincronizada y ritmo incesante con el balón en su ataque organizado. Si no es por Mayer Candelo, que alcanzó las 40 primaveras el mes de febrero, al Deportivo Cali no se le cae ni una sola idea del bolsillo a la hora de crear espacios y generar peligro. De este modo, el de Bagadó se hace relevante, pues tiene remate, aporta apariciones sorpresivas en el área jugando como segundo delantero y entrega más de lo que suele recibir, sin la calidad anhelada o presupuestada.

Así pues, ahora que comparte la doble punta con Jefferson Duque, cumple a la perfección el rol de sacrificio, complemento y desgaste, para que el devorador halle su lugar en el punto de remate o trace menos y cortas diagonales. En este sentido, para que se entienda mejor, Lloreda es quien sale del área, cae a las bandas, ofrece desmarques más dilatados y desgasta líneas defensivas a punta de dinamismo.  Y aunque quite cierto volumen de juego, ahora mismo el Deportivo Cali se permite el concurso José Lloreda, debido a que le encanta colaborar sin bola y porque se aleja de la misma en pro de un conjunto que tiene bastantes integrantes para ello pero que basa su fútbol más competitivo en la densidad defensiva, el contragolpe y el balón parado. Por esto último, básicamente, él es la definición del, hasta el momento, más eficiente Deportivo Cali con Mario Alberto Yepes de estratega.

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