En su regreso a la máxima categoría del fútbol colombiano, el América de Cali la disputa como el viejo conocido que es. Además de su historia, su prestigio y popularidad –cosas tan importantes en nuestra liga–, Hernán Torres le ha revelado a los diablos rojos el secreto para soñar en grande en primera división. Como en su momento lo descubrieron Juan Carlos Osorio, Gustavo Costas y Alexis Mendoza: en este fútbol de pachorra y espacios, el que acelera es rey.

Martínez Borja olió sangre en la defensa volcánica

Así, dispuesto a llevar al límite a nada más ni nada menos que el líder del campeonato, y como ya lo había hecho con el Junior de Alexis Pérez, Robinson Aponzá y Roberto Ovelar, el América saltó a la cancha del Pascual Guerrero creyéndose superior y mostrando un ritmo de juego que lo avalaba. Con una presión altísima, sobre todo en los primeros minutos, el equipo de Hernán Torres supo intimidar al Deportivo Pasto.

Como el líder no encontró en su primer pase, Carlos Giraldo, la serenidad que buscaba, la sensación de asedio iba en aumento, llevada al extremo por un siempre dinámico Steven Lucumí; un Cristian Martínez Borja que no paró de moverse y desbordar a la pareja de centrales pastusa; y, en líneas generales, un América de Cali que, jugando a un toque, da la sensación de elevar el ritmo de la Liga.

La mala lectura de Javier Reina terminó de hundir al equipo de Flabio Torres

Para más inri, el Deportivo Pasto no pudo hilar un buen contraataque en todo el primer tiempo, donde tuvo mucho que ver la lectura imprecisa de Javier Reina. El caleño se acercaba excesivamente al balón, cosa que facilitaba la labor defensiva del doble pivote escarlata al no tener amenaza alguna a su espalda. Con Jonny Mosquera y Camilo Ayala defendiendo siempre de cara a la portería de Andrés Mosquera, la sensación de dominio local fue abrumadora.

Ya con un Flabio Torres resignado en su afán de controlar el balón y dispuesto a entrar en el fuego cruzado en la segunda parte, el juego se volvió más de ida y vuelta. No obstante, el Pasto vio esfumar sus posibilidades una vez entró Juan Camilo Hernández a la cancha, quien se sumó de maravilla a la sociedad Martínez Borja-Lucumí e hizo fiesta en los huecos que dejaba la retaguardia del líder.

Al final, el 1-0 se quedó corto ante el caudal de situaciones de gol que produjo el equipo de Hernán Torres y, sobre todo, el dominio al que sometió al Deportivo Pasto de Flabio Torres, quien cedió el liderato. Este América entra a la cancha sintiéndose superior, tiene la mirada puesta en Nacional desde ya y hay ambiente de Clásico en un Pascual Guerrero donde, por estos días, la bola no rueda; vuela.

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