¿Qué tenemos aquí, jovencito?
¿Garabatos misteriosos?
¿Un código secreto? No…
Poemas, nada más y nada menos.
¡Poemas, mire todo el mundo!

No es quien queremos que sea. No es un producto más en serie de la fábrica de mediocentros físicos, duros y rústicos, aunque eso signifique la solución a todos nuestros problemas. Aunque en su nombre lo hayamos condenado a ser la Roca. No lo es, por más que hubiéramos aplaudido una cuerpeada a Yaya Toure, nos excitáramos cuando le robaba la pelota a Messi o aunque, contra Brasil en Chile, tuviera un partido monumental, ¡el nuevo Makélélé… es nuestro! No, tampoco porque él, al vernos adorarlo, empezara a levantar el pulgar cuando, ciegos, le pedíamos a gritos a la Roca que apagase por arte de músculo la siguiente estrella. Le ninguneamos su talento con el balón. Es más, ni se lo preguntamos. Como todo volante de marca, siempre recibía pocos balones, y todos le exigían jugar rápido y en corto. Es decir, la pelota venía ya con una impronta. Por y para algo. Tu martilla, nosotros jugamos. Un, dos, tres, cuá, y si la pelota no salía de sus pies…

¡Wrong! ¡Do it again!
¡Tú! ¡Sí, tú, jovencito!
Solo haz tu trabajo – Se miraban entre todos.
¡Mch! ¡El joven cree que es un poeta…!

Carlos Sánchez es un futbolista técnico, y hasta asociativo. Alrededor suyo se puede jugar a la pelota. En Firenze por fin lo trataban como tal. Italia se maneja con otro tiempo, y esto es aire puro para quien escapa del humo industrial del fútbol de cadenas de engranaje, el que se mide por quién tiene más caballos de fuerza y hace más tackles por minuto. Con Milan Badelj, mediocentro croata de pie fino, y la Roca flotando liviano con la pelota, la Fiore, satírica, empezó a mostrarse sólida con el balón. Un equipo seguro pero en el que ningún volante rompía desde atrás ni desordenaba desde el movimiento. El uruguayo Matías Vecino se ganó la titularidad para superar el déficit, pero las presentaciones del colombiano con balón obligaron a Paulo Sousa a no buscarle un puesto en el banco sino otro en la cancha.

Fiorentina vs Juventus - Serie A - Football tactics and formations

Y el idilio con la pelota se terminó. Aunque como tercer central juega donde históricamente mejor ha rendido su talento defensivo: la zona centro-derecha, la solución, sin embargo, resulta ser un paño de agua tibia. Si bien el entrenador sabe que allí tiene un jugador que puede hacer parte del juego desde atrás, que la entrega redondita, su nueva posición potencia las consecuencias de sus errores de ubicación, que además son conocidos y recurrentes. De todas maneras, con todo este periplo de posiciones, el chocoano nos demostró que tiene mucho que ofrecer con el balón en el pie, que todo puede ser siempre de otra manera. Y que la Roca no existe. Que Carlos Sánchez tiene que pensarse con balón, y que de la Roca no queda nada. Que no es un ladrillo más, sino toda la pared. Pared que creíamos de un solo color, inexpresiva y fríamente calculada como todas las demás, hasta que alguien pensó dibujar en ella.

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