Si algo ha puesto de manifiesto el inicio de la temporada 2017 es que el rompecabezas de Luis Zubeldía es distinto a los demás. Mientras otros dedican esfuerzos buscando piezas, probando las unas con las otras en beneficio del engranaje ideal, el argentino ya ha resuelto gran parte del enigma. En su poder está una ficha siempre compatible. La llave maestra, sin más.

Juan Fernando Quintero ha vuelto al fútbol colombiano para ser ese niño genial que encantó a todos, y su estado de forma no engaña. En apenas cinco partidos se le ha visto influyente, regateador, impredecible, ingenioso y alegre. Sin importar si recibe en la frontal del área, cerca a Marrugo, o abajo en la banda, cerca a Piedrahíta, Quintero ha demostrado que lo suyo es inclinar la cancha a su favor. Con su simple presencia en el césped hace del DIM un equipo bueno.

Valentín Viola llegó para exprimir el fútbol de Quintero hasta la última gota

Para Zubeldía lo excelente no es enemigo de lo bueno, y se decidió a llamar a Valentín Viola para comprobarlo. Lo cierto es que el repertorio del nuevo fichaje del poderoso ha mostrado cosas que no tiene su compañero en ataque, Juan Fernando Caicedo, lo que se traduce en una paleta de recursos que sacan mayor provecho de la creatividad del ‘10’.

Con Caicedo en la delantera, el DIM goza de un pivote relativamente seguro. Su envergadura le permite chocar, aguantar y descargar el balón al centrocampista que llega. Para Quintero esto es un recurso para nada despreciable, pues el trabajo de su ariete le permite jugar más veces de cara al arco rival.

Entre Caicedo y Viola, el 10 del DIM tiene un banquete para servirse

Si bien Caicedo sabe estar, Valentín Viola es un delantero más relacionado con el espacio, el llegar. Con 25 abriles, el argentino muestra una sensibilidad y madurez en el desmarque que el DIM echaba en falta desde la lesión de Leonardo Castro. Los movimientos de Viola no sólo significan un salto cualitativo en clave fútbol colombiano, que lo es, pero también una invitación para sacar rédito de la diversidad de toques que deja Quintero.

En otras palabras, de mantenerse la doble referencia en ataque que propuso Luis Zubeldía ante Atlético Huila, Juan Fernando Quintero tiene ante sí dos receptores distintos y complementarios para su gama de pases. En Caicedo ha de encontrar una referencia fija en ataque para lanzar aquellos pases que eliminan rivales por montones y, por qué no, intentar paredes en la proximidad del área. Por otro lado, en Viola ha de encontrar carreras al espacio, desmarques que lo invitan a ejecutar sus toques más agresivos, esos que son medio gol.

3 comments

  1. Yo invertiría la ecuación. Estamos de acuerdo en que Quintero inclina la cancha, pero por qué no pensar que el jugador ideal para ‘sacar rédito a la diversidad de toques que deja Quintero’ es ‘Goma’ Hernández? Quintero cuando recibe de cara, cuando inclina la cancha, es de generar muchos toques a su alrededor y también de quedarse mucho con el balón, así que pasan mucho tiempo antes de que pase ‘algo’, y eso le da tiempo a ‘Goma’ pero se lo quita a Viola, que lo veo más explosivo, más inmediato en su carrera. Aunque coincido con Juan Felipe en que sería buenísimo si pudieran jugar juntos los dos delanteros, creo que Marrugo se beneficia más de la presencia del argentino, porque es el mismo Cristian quien siempre intenta romper la ‘monotonía’ de toques lo más rápido posible. Incluso por eso mismo creo que se pueden complementar tan bien ambos creadores, por el distinto manejo de tiempos.

    1. «Quintero cuando recibe de cara, cuando inclina la cancha, es de generar muchos toques a su alrededor y también de quedarse mucho con el balón, así que pasa mucho tiempo antes de que pase ‘algo’, y eso le da tiempo a ‘Goma’ pero se lo quita a Viola».

      Esto es para quitarse el sombrero. Por cosas como esta da tanto gusto debatir con usted, Julián.

      Nada más cierto que eso. La acumulación de toques de Quintero puede restar no sólo tiempo sino espacio. A medida que toque y toque, el rival se va a replegar, cosa que va a restarle metros para correr a Viola. Nada más cierto que esto, aunque parcialmente cierto.

      Sí, Viola es explosivo, tiene olfato y no desaprovecha oportunidad para desmarcarse para buscar el gol. El desmarque típico de Harold Preciado. Pero es que también tiene muy buena lectura, entiende cuándo no puede hacer ese movimiento y no por eso deja de desmarcarse. Viola también se mueve para asociarse, para darle continuidad a las jugadas, algo muy de Roberto Ovelar. Por eso hablo de un delantero para marcar diferencias en el FPC, porque se mueve para buscar el gol y buscar el juego. Esos escasean acá.

      Respecto a la comparación entre Quintero y Marrugo, yo pienso que el tocón entre los dos es Marrugo. Organiza mucho con el pase, le gusta menear al rival y dormirlo. De hecho lo que siempre me ha faltado de Marrugo es veneno en el pase, salirse del libreto, y entiendo que es porque no tiene la sensibilidad en el pie que tiene Quintero para, por ejemplo, tirar una asistencia a 30 metros del arco.

      1. Quintero es casi omnipotente y jugar a su lado es difícil porque implica leer lo que hace y luego hacer lo que pida la jugada para complementar. La mano de Zubeldía está ahí, convencer a Marrugo hasta el extremo de esto, y si la jugada pide pase venenoso, se tendrá que animar a intentarlo. Contra Millonarios y contra Envigado buscó mucho a Viola con pases verticales.

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