Es 10 de febrero, la liga transcurre por su segunda jornada y el Atlético Bucaramanga de Harold Rivera transmite pasos de equipo adaptado y hecho. No es casualidad que la pronta sensación de grupo formando ya se manifieste en el Bucaramanga, pues estamos hablando de un entrenador muy capaz de recortar tiempo y, sobre todo, de ensamblar rápidamente su metodología en la cabeza de los jugadores. Sin embargo, tras 90 minutos casi redondos, donde puso las condiciones con la pelota y sostuvo gran parte del choque con un ritmo furioso, no consiguió ni un punto ante la visita de Atlético Nacional en el Álvaro Gómez Hurtado de Floridablanca.

Desde un primer momento sorprendió la puesta en escena del Bucaramanga, sin reconocimiento previo del rival, queriendo sacar siempre raso el balón, lanzando simultáneamente a los laterales y sumando mucha gente en campo rival. A través de los toques de espalda de Jhony Cano, la movilidad de Fabio Burbano y la masiva participación de John Pajoy, la dinámica e iniciativa fue más auriverde que verdolaga. Nacional era ramalazos… hasta que apareció su nuevo delantero.

 En su estreno, Dayro Moreno dijo ya estar aquí

El día 1 de Dayro Moreno como futbolista de Atlético Nacional se distinguió por las gotas de calidad que derramó en acciones que imploran leer y ejecutar. En lo primero detectó el punto negro del sistema defensivo leopardo, Nicolás Palacios, y atacó recurrentemente y sin clemencia esa zona a lo largo del compromiso. En lo segundo, amplió el ataque verdolaga con sus desmarques de apoyo y conducciones, facilitando los tres pases al vacío de Macnelly y activando el uno contra uno tanto de Mosquera como de Dájome. Únicamente le faltó resolver de cara a gol, que por cosas del destino o simple fortuna el balón no se besó con la red.

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