Jefferson Duque está de vuelta en territorio cafetero. Regresa uno de los miembros de la gran estirpe de goleadores en la última década del fútbol colombiano. Sus 18 goles por Liga Águila en el 2015 dejan constancia de lo expresado. Hablamos de un delantero que a nivel de determinación se equipara a Miguel Ángel Borja, Dayro Moreno o Fernando Uribe, los últimos máximos artilleros en Colombia. No es poca cosa lo que el Deportivo Cali ficha para afrontar su grueso calendario deportivo (Liga, Copa y Sudamericana) en este nuevo año.

Duque no necesita casi participar para anotar

Con la partida de Harold Preciado al fútbol chino, el Deportivo Cali suple su ausencia con otro cazagoles. Aunque Duque maneje más registros de centrodelantero en comparación a Preciado, ambos tienen un mismo fin de cara a portería rival: el gol. Parte de lo que proponen o ejecutan en los metros finales es pensando en anotar. En este sentido, el Cali cumple a cabalidad las características y prestaciones de su otrora ‘9’. Sin embargo, ¿supone un salto cualitativo el desembarco de Jefferson Duque a La Sultana del Valle?

Mencionábamos en el párrafo anterior la holgura en el registro goleador de Duque. Una de tantas es su capacidad en el juego aéreo. Por los aires, tanto para descolgar balones como para inflarlos hacia la red, Duque se hace fuertísimo. Tampoco puede ignorarse el hecho de su juego de espaldas. Quizás no tenga la misma devolución a primera intención de Harold, pero con su destreza para escudar el balón y su sabiduría para usar tanto cuerpo como brazos, puede hacer de la posesión en campo adversario mucho más duradera.

No obstante, hace falta contemplar cómo se desenvuelve su cuerpo tras un año de poca actividad y de nulo acercamiento con la valla, que es la base de la confianza en su fútbol. Porque si algo tenía el Cali con Preciado era un atacante de óptima condición física y atlética, por lo que brillaban sus demoledoras diagonales a portería, cosa que en Duque son menos hirientes. De este modo, Jefferson se juzga aún como una incógnita a medir y evaluar, pues su devenir goleador dependerá de cómo se muestre en el día a día.

Su fichaje significa tiempo valioso en el armado de un conjunto

En la figura de Jefferson Duque reencarna un recurso especialmente dominante para el proceso de cohesión de Mario Alberto Yepes: el envío en largo. El Deportivo Cali no ha encontrado el número promedio de pases que sugiere la jugada perfecta de los mediapuntas que tiene a disposición, y el ex Atlas le va conceder tiempo a Yepes de hacerlo. Con el simple pelotazo o el recurrente centro al área, el Cali podrá ahorrarse escalas en la gestión del juego que serán elementales en un futuro como constitución de equipo. Además están sus goles, garantía de triunfos y confort en susodicho trabajo.

Es información verídica que la zona conflictiva del conjunto azucarero en 2016 fue su mediocampo. Entre la cantidad de recursos y los problemas en idear un gran sistema, el Cali se inclinó más hacia la indefinición colectiva. Así pues, con Duque está latente la posibilidad de saltarse el medio si se presta para ello. El tanque antioqueño necesita de muy poco para hacerse sentir, como una mediapunta brillante o un juego de toques armonizado, principales obstinaciones de Mario Yepes para el montaje de su Deportivo Cali versión 2017.

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