Miguel Ángel Russo afirmó el día de su presentación en Millonarios que llegaba a Colombia a «trabajar muy duro». Sin lugar a dudas, la premisa del nuevo entrenador del Ballet Azul está determinada por el contexto de su fichaje. En primer lugar, tendrá que trabajar con el equipo que conformó su predecesor, Diego Cocca, quien dejó el club para dirigir a Racing.  De otro lado, el rápido debut en Copa Libertadores, en la cancha del Atlético Paranaense, supone un reto inmenso para un conjunto que está en proceso de formación. El resultado de esta aventura continental determinará la predisposición que tendrán los aficionados del club capitalino con su director técnico.

“Lo principal para nosotros será llegar de la mejor manera al primero de febrero, llegar bien al partido de Copa (…) En el mundo no hay tiempo para prepararte”, dijo Russo durante su presentación.

No obstante, el argentino es un entrenador de retos grandes. Tres ascensos -con Lanús, Estudiantes y Rosario Central-, una Copa Libertadores con Boca Juniors  y una liga argentina con Vélez Sarsfield son una carta de presentación más que notable para dirigir a un alicaído Millonarios que reposa a la sombra de sus máximos rivales, Independiente Santa Fe y Atlético Nacional.

Como futbolista, Miguel Ángel hizo su carrera como mediocentro de Estudiantes de La Plata, donde jugó más de 400 partidos en trece años. De esa experiencia heredó una filosofía que luego aplicaría como entrenador, un estilo de juego que adoptarían algunos de sus equipos.

Sin embargo, a Russo no le gusta como tal encasillarse en un estilo de juego determinado porque prefiere adaptarse a sus jugadores y dice que de ellos depende el desarrollo de la idea del equipo

Teniendo en cuenta su formación y su premisa de trabajo, podría decirse que el estratega bonaerense buscará en Millonarios priorizar el trabajo defensivo con una doble línea de cuatro férrea, donde los carrileros hacen recorridos constantes de ida y vuelta, como lo mostró el equipo frente a River Plate y Barcelona en la pretemporada. Otra de las claves la va a llevar el mediocentro que tenga la libertad de sumarse a los ataques, pues de él dependerá mucho el trabajo ofensivo azul.

En ese sentido, hay que destacar además que, ante la carencia de mediapuntas en la plantilla, los jugadores que aparezcan en la banda cargarán, en gran medida, con el peso de la gestación del juego. A su vez, los delanteros de Millonarios tendrán que propiciar condiciones para que los ataques del equipo resulten efectivos. Uno de ellos deberá pivotear de modo constante para generar una sociedad con el mediocentro libre y los jugadores de banda. El otro será el depredador del área, el encargado de complicar a los centrales.

El partido contra Atlético Paranaense permitirá analizar qué tan bueno ha sido el proceso de adaptación del equipo a la idea de su nuevo cuerpo técnico y viceversa

Millonarios es un reto grande para un entrenador grande. El contexto en el que llega Miguel Ángel Russo al Embajador no es el más propicio, pero es ahí donde deberá sacar aquellos dotes que lo llevaron a conseguir los logros que ha obtenido en sus más de 20 años de carrera como director técnico. Ya veremos cuánto tarda en imprimir su sello en el club capitalino, si es que lo logra.

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