Santa Fe se llevó la Superliga 2017 contra el Deportivo Independiente Medellín por la mínima diferencia gracias al empaque que ha adquirido el proyecto de Gustavo Costas con el tiempo a partir de saber estar, comprender las circunstancias de cada momento de un gran partido para no desesperarse, aprovechar al máximo cualquier jugada y no sentirse nunca menos que el rival.

Contra eso poco pudieron hacer Juan Fernando Quintero y compañía cuando apenas comienza el año para él y para todos los demás equipos en Colombia. Zubeldía tiene por delante el reto de diseñar un equipo en el que convivan de manera armónica el talento desbordante de su 10 y los deseos e intenciones de los demás atacantes rojos, cuyo nivel individual, a día de hoy, todavía está lejos de asegurar victorias por sí mismo.

Marrugo por dentro y Quintero por derecha no ofrecieron dominio a su equipo

El planteamiento de ambos conjuntos fue parecido al de la ida, solo que esta vez Santa Fe ejecutó mejor su plan que el DIM, lastrado por el poco acierto de Marrugo, Hechalar y un Nazarit superado por el escenario. Así que mientras Santa Fe esperaba paciente con sus tres centrales más Gordillo, Salazar, los carrileros y un Jonathan Gómez sacrificado en defensa, la escuadra paisa no lograba hilvanar juego entre líneas porque Quintero la buscaba muy abajo, sus receptores no estaban propiciando la creación de espacios, y el ex del Porto aún no está como para hacerse sentir en campo propio y en el área contraria.

En este escenario, con permutas estériles entre Quintero, Hechalar y Marrugo, un Nazarit poco productivo, y un Jonathan Gómez que lucía determinación e inteligencia cada vez que tomaba a trompicones la pelota, Santa Fe transmitió siempre más peligro. Pero ahí se quedaba. En una sensación, y no en ocasiones manifiestas de gol, ni de pre-gol. Los volantes de marca capitalinos no buscaron presionar arriba, sino que adoptaron una actitud más pasiva, lo que se tradujo en recuperar la bola lejos de sus delanteros y en más trabajo para crear jugadas de ataque.

El sistema de Zubeldía debe engrasar

Esa fue la tónica de todo el primer tiempo y buena parte del segundo. El sistema DIM, por cómo lo está presentando su técnico, con un triple enganche y un delantero no tan dinámico, requiere que sus volantes estén inspirados técnicamente y puedan asumir muchos metros a lo ancho del terreno para producir. Sin embargo, Marrugo, Quintero y Hechalar no pudieron moverse ni mover la bola como para preocupar al león.

Ómar Pérez estuvo presente en otro título cardenal

Y quien sí inquietó al DIM fue Ómar Pérez cuando entró a falta de un cuarto de hora para el final, tomó el balón, se puso para cobrar su tiro libre favorito (pelota al área desde un costado), amagó y le pegó. Lo siguiente fue la hinchada albirroja celebrando otro gol escaso y valioso, porque un título, ya lo sabían, estaba en camino. Y con el pasar de los minutos llegó, todo sin apuro alguno.

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